Monthly Archives: abril 2018

Mala elección

By | Mujer | No Comments

Mala elección el nombre manada.
No sentiría tanto miedo. Tanto desamparo, abandono, indefensión.
No me sentiría ultrajada, arrojada al vacío, manoseada, abusada, destrozada, aterrorizada.
No me quedaría paralizada, muda, ahogada, confusa, traumatizada, desgarrada en trozos imposibles de componer.
No ante cinco animales.
No ante cinco lobos.
Esa sensación. Todo ese terror en el cuerpo, lo generan esta justicia, este sistema, estas personas.
Todos los que callan.
Todos los que miran para otro lado.
Todos los que día a día perpetúan esta asquerosa maquinaria.
Esta puta sociedad.

Día del Libro

By | Literatura | No Comments

En el día del libro, compartiré una lista de los libros que me definen.
Que me han reconstruido de alguna manera.
Que me rescataron a veces de la oscuridad, otras de la soledad (aunque viven en cuartos contiguos).
Creo que porque tienen un punto de sinceridad visceral que me ha hecho sentir acompañada en momentos en los que las personas de carne y hueso que respiraban y caminaban y comían y parecían existir a mi alrededor y a mi alcance se me hacían muy distantes y extrañas.
Imaginar que detrás de estas letras impresas en papel había una persona tangible (o la había habido en el caso de los que ya no son más que palabras) me daba una infinitamente necesaria sensación de no estar tan sola en mi locura y en mi desesperación.

Aquí van.

Milan Kundera. La insoportable levedad del ser

Milan Kundera. La ignorancia

Karl Ove Knausgard. La muerte del padre

Karl Ove Knausgard. Un hombre enamorado

Stig Saeterbakken. A través de la noche

Marguerite Yourcenar. Opus Nigrum

Carson McCullers. La balada del café triste

José Donoso. El jardín de al lado

Julio Cortázar. Rayuela (y cualquier cosa que haya escrito, sus cuentos, su voz recitando el aplastamiento de las gotas, el futuro, los amantes, sus clases magistrales en Berkeley…leería de Cortázar hasta la lista de la compra)

Clarice Lispector. Cerca del corazón salvaje

Clarice Lispector. La pasión según G. H.

David Foster Wallace. Esto es agua

David Foster Wallace. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer

La peli ‘The End of the Tour’ y el libro de David Lipsky que recoge todas las conversaciones de los días en los que convivió con David Foster Wallace y lo acompañó en la presentación de ‘Infinite Jest’.
El libro se llama ‘Although of Course You End Up Becoming Yourself’. Ya está traducido: ‘Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo’.
No sé cómo habrá hecho David Lipsky para sobrevivir a haber convivido con DFW y tener que despedirse.

Lucia Berlin. Manual para mujeres de la limpieza

Simone de Beauvoir. La mujer rota

innovación en arquitectura

CREATIVIDAD E INNOVACIÓN EN ARQUITECTURA

By | Arquitectura | No Comments

En el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación vamos a detenernos a pensar de qué hablamos cuando decimos innovación y creatividad en arquitectura. Pensando en el significado y la etimología de ambas palabras, podemos empezar a entender. Crear significa producir algo donde antes no había nada, engendrar, introducir algo por primera vez. Innovar es mudar o alterar algo, introducir una novedad; su propia raíz etimológica latina lo indica: “in” (penetrar, estar dentro) y “novus” (lo nuevo).

El Día Mundial de la Creatividad y la Innovación se instauró como el última día de la semana de la creatividad que comienza el 15 de abril, fecha del nacimiento de Leonardo Da Vinci, personaje que se adelantó a su tiempo explorando con absoluta originalidad e inventiva los campos más diversos; medicina, ingeniería, arte y pensamiento.

¿En qué puede innovar una obra de arquitectura?¿Qué se puede crear a través del lenguaje arquitectónico? Una obra puede ser innovadora en muchos aspectos de manera aislada, o puede innovar en todos ellos, y transformarse en paradigmática. Puede aportar algo nuevo por los materiales que utiliza, o por la forma en que utiliza materiales ya conocidos. Puede deslumbrar por su audacia formal o estructural. O dar un giro al programa funcional, dejándose habitar, recorrer o utilizar de una manera diferente a la habitual. También puede sorprendernos por la relación que establece con el entorno en que se arraiga. Últimamente es de vital importancia que los proyectos estén pensados para hoy pero también para mañana, y que consigan adaptarse a un medio cambiante respetando los recursos naturales y generando soluciones sostenibles, dentro de un mundo que impone nuevos retos: enfrentar las crisis económicas, energéticas, alimentarias, políticas y sociales.

Hemos seleccionado cuatro obras que creemos han surgido del deseo de aportar algo nuevo, diferente. Diseños que han analizado las necesidades y los medios disponibles, y han planteado una solución más allá de lo establecido animándose a recorrer territorio inexplorado, ya sea por su propuesta tecnológica, constructiva, funcional, formal, por su carácter experimental, o por su respuesta sostenible y conciencia medioambiental.

Wood Innovation and Design Centre, Prince George (Canadá)

Michael Green Architecture

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Esta obra ha recibido el premio a la Innovación en Arquitectura 2015 otorgado por el Royal Architectural Institute of Canada (RAIC) por ser el edificio más alto construido en madera en la actualidad. Esta obra reivindica el uso de un recurso noble, seguro, económico y sostenible, utilizando la tecnología y el diseño del siglo XXI pero expresándola a través de un material tradicional.

Google HQ, San Francisco (Estados Unidos)  

Bjarke Ingels & Thomas Heatherwick

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Cuando los directivos de Google pensaron en diseñar las nuevas oficinas de su sede central en California, tenían claro que querían algo fuera de lo corriente. Bjarke Ingels y Thomas Heatherwick centraron las decisiones del proyecto en plantear un edificio que pudiera adaptarse a los cambios. Se preguntaron cuál sería la forma de trabajar en una oficina dentro de 20 años y cómo debía relacionarse el edificio con el entorno. A partir de estas preguntas decidieron replantear los límites entre naturaleza y edificio, entre lo público y lo privado, e infringir las leyes del armado de planta apostando por la multifuncionalidad y la flexibilidad, tanto en la distribución como en el futuro crecimiento de los espacios.

Pabellón de China, Expo Milán 2015

Studio link-arc

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El Pabellón de China para la Expo de Milán 2015, que se celebrará el próximo mes de mayo bajo el lema “Alimentar al planeta. Energía para la vida”, es un interesante ejemplo de cómo la arquitectura efímera, pensada para durar solo unos pocos días, puede ser un excelente campo de cultivo para la creatividad y la innovación. En esta obra la forma, la espacialidad, el dialogo con el emplazamiento, la materialidad, la combinación de lo natural, lo artificial y lo mediático, generan un resultado único y sorprendente.

Complejo residencial Home Farm, Singapur

SPARK architects

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Este proyecto de vivienda colectiva para Singapur resuelve múltiples aspectos sociales, económicos y medioambientales que lo transforman en una propuesta innovadora, consciente y sostenible. El edificio está pensado como una micro-ciudad  auto sostenible para la tercera edad. Tiene distintas tipologías de huerto urbano hidropónico y tradicional para autoabastecimiento, autoempleo y venta, además de contar con novedosos sistemas de recogida y recirculación de aguas de lluvia para riego y una planta de generación de energía por medio de biomasa.

Hipersensibilidad

Alta sensibilidad y altas capacidades

By | Altas Capacidades | No Comments

En este artículo abordaremos un tema fundamental: la relación entre alta capacidad y alta sensibilidad. Las personas con altas capacidades son también, con enorme frecuencia, personas con alta sensibilidad. Nutridos por las investigaciones de Elaine Aron, psicóloga y escritora, autora del libro “El don de la sensibilidad” comenzaremos respondiendo un test orientativo para conocer el grado de hipersensibilidad que tenemos o tienen nuestros hijos y cómo afecta su relación con el entorno y su propia percepción de sí mismos.

Compartimos el cuestionario, porque creemos que puede ser revelador. Como hablábamos en otros artículos del blog sobre las altas capacidades y la importancia del diagnóstico, en este caso sucede algo muy similar. Saber qué es la hipersensibilidad y reconocerse ayuda a afrontar, comprender, aceptar y vivir plenamente desde la conciencia de estar en posesión de un don que la sociedad y las propias represiones individuales y colectivas han hecho que sea visto y señalado como una patología, un defecto o una debilidad. Cuando en realidad es todo lo contrario.

  1. Tengo la sensación de ser consciente de cosas muy sutiles en mi entorno
  2. Me afecta el comportamiento de los demás
  3. Suelo ser muy sensible al dolor
  4. En los días ajetreados, suelo tener necesidad de retirarme, echarme en la cama, buscar una habitación en penumbra o cualquier otro lugar donde pueda encontrar algo de tranquilidad y alivio frente a tanta estimulación
  5. Soy particularmente sensible a los efectos de la cafeína
  6. Me abruman fácilmente las luces brillantes, los olores fuertes, los tejidos bastos
  7. Los ruidos fuertes me hacen sentir incómodo/a
  8. Tengo una vida interior rica y compleja
  9. Me conmueven profundamente las artes y la música
  10. Soy muy concienzudo/a
  11. Me asusto con facilidad
  12. Me agobio cuando tengo muchas cosas que hacer en poco tiempo
  13. Cuando alguien se siente a disgusto en un entorno físico, suelo saber lo que podría hacer para hacerle sentir más cómodo
  14. Me molesta que los demás pretendan que haga demasiadas cosas a la vez
  15. Me esfuerzo mucho por no cometer errores u olvidarme de algo
  16. Suelo evitar las películas y series de televisión violentas
  17. Me resulta desagradable la sobreestimulación que me provoca el ajetreo a mi alrededor
  18. Los cambios en la vida me conmocionan
  19. Suelo percibir y disfrutar de las buenas esencias, sabores, sonidos y obras de arte
  20. Para mi tiene mucha importancia disponer mi vida de modo que pueda evitarme situaciones perturbadoras
  21. Cuando tengo que competir o ser observado/a en la ejecución de una tarea, me pongo tan nervioso/a e inseguro/a que termino haciéndolo peor de lo que podría hacerlo
  22. Cuando era niño/a, mis padres o mis profesores me solían ver como una persona sensible o tímido/a

Una mayoría de respuestas verdaderas es un claro indicador de que estamos ante una persona altamente sensible. Entre los presentes, todos coincidimos en nuestra mayoría de afirmativos, incluso llegando a responder sí a todas las preguntas.

Ya introducidos en el tema, comentaremos la relación entre alta capacidad y alta sensibilidad, que según las investigaciones de Elaine Aron y Kazimierz Dabrowski, van asociadas con mucha frecuencia.

Dabrowski habla en términos de sobreexitabilidad y distingue 5 formas de sensibilidad en las personas con altas capacidades. Las sensibilidades motora o psicomotorasensitivaemocionalimaginativa e intelectual.

La hipersensibilidad o sobreexitabilidad motora se manifiesta en forma de entusiasmo, vitalidad, inquietud, energía desbordante y un punto de impulsividad. Una mirada superficial y desinformada puede derivar en un diagnóstico equivocado de hiperactividad o déficit de atención (TDAH) en niños de altas capacidades especialmente sensibles en sus funciones motoras.

En el área intelectual se despliega con avidez, curiosidad y una gran agilidad, originalidad y agudeza en la manera de buscar, adquirir y procesar la información para transformarla en conocimiento.

La alta sensibilidad sensitiva abarca los cinco sentidos y puede observarse en su manera de interactuar y reaccionar a todo tipo de estímulo, ya sea visual, táctil, olfativo, auditivo o gustativo. La intensidad con que se vive un sabor, un olor, un sonido, una textura, una forma o un color puede desencadenar en sobreexitabilidad. Eso explica los casos de baja tolerancia al dolor, el enorme placer o desagrado asociado a ciertas comidas, la facilidad con que pueden emocionarse en la contemplación de una obra de arte y la gran facilidad para distraerse ante un estímulo que para el común de la gente pasa desapercibido.

En cuanto a la hipersensibilidad imaginativa se observan con frecuencia complejidad en el habla, gran facilidad para comunicar a través de metáforas, gran abstracción mental y capacidad para soñar despiertos o inventar mundos paralelos, amigos imaginarios, historias inverosímiles cargadas de detalles realistas y convincentes. Este matiz dificulta enormemente la adaptación de las personas altamente sensibles a los métodos educativos convencionales y a las normas y rutinas que se viven con enorme incomodidad y monotonía.

Y la alta sensibilidad emocional. Las personas altamente sensibles tienen una riqueza y una intensidad en su vivencia emocional que no pasan desapercibidas. El miedo, la tristeza, el amor, la alegría o la ira pueden llegar a límites insospechados. También poseen una gran intuición, alta empatía y una exacerbada susceptibilidad a las críticas y al rechazo. La infancia es particularmente difícil en este sentido ya que la crueldad, la crudeza y la violencia física o verbal que pueden llegar a mostrar y ejercer los niños de su misma edad pueden ser algo realmente incomprensible y traumático.

La sociedad y el sistema en que estamos obligados a funcionar suele exigir y promover que seamos competitivos, egoístas, que nos mostremos fuertes, seguros y siempre dispuestos para la acción, como guerreros. Las personas altamente sensibles suelen quedarse fuera y absolutamente incapaces de identificarse con estas premisas que muchas veces parecen inevitables. Su capacidad de análisis, empatía y complejidad tanto intelectual como emocional ante un problema deriva, la mayoría de las veces, en que se subestime y se ridiculice la reacción y postura de las personas con alta capacidad y alta sensibilidad. En este sentido, es de vital importancia la contención, el apoyo y la validación de todas estas características en el hogar. Es fundamental conseguir que nuestros niños altamente sensibles acepten y aprendan a gestionar sus recursos y para eso deben sentirse seguros, comprendidos y amados, tal y como son. Ya en la escuela, en sus actividades deportivas o extraescolares, y más tarde en todo ámbito dentro de la sociedad, ya sea la universidad, el trabajo, o los entornos que frecuente según sus áreas de interés tendrán que lidiar con esa sensación de indefensión o incomprensión. De no pertenencia. Para darles las herramientas de autogestión y autoaceptación debemos ayudarles desde el hogar a construir su identidad, su autoestima y promover el autoconocimiento. Eso se consigue con los brazos, los ojos, los oídos y el corazón abierto. Con incondicionalidad, sinceridad. Estando presentes. Brindándoles tiempo compartido de calidad.

En nuestro último Ágora de padres de la Asociación Pitágoras abordamos el tema de la hipersensibilidad y participamos en un juego que nos ayudó a compartir experiencias. Teníamos 5 papeles para colocar en 5 cajas. Una por cada tipo de hipersensibilidad: Motora, sensitiva, emocional, imaginativa e intelectual. El juego consistía en escribir una experiencia o característica de nuestros hijos que encajara en algún tipo de sensibilidad. Podíamos escribir una de cada tipo o las que fueran más llamativas o frecuentes, aunque no hubiera de todas las categorías, ya que cada persona es única y, aunque puede que todas las sensibilidades estén aumentadas, hay casos en que realmente destacan mucho más unas sobre otras.

Las respuestas fueron anónimas y el entorno lúdico generó un maravilloso ambiente de sinceridad y distensión en que nos sentimos aliviados, sorprendidos, emocionados, reflexivos, divertidos, y nos animamos a compartir experiencias, sensaciones, dudas y anécdotas cotidianas que fueron muy esclarecedoras y constructivas.

Nos atrevimos a escribir la palabra obsesión. Nos atrevimos a hablar de los miedos, tan recurrentes e irracionales. Expusimos sin vergüenza esos mundos imaginarios y planteos complejos y preguntas incómodas y esa sinceridad extrema que nos regalan nuestros hijos a diario y con las que muchas veces no sabemos qué hacer. Asumimos, con alivio, que lo que necesitan nuestros hijos es ser aceptados y comprendidos. Que no pueden ni deben ir pidiendo perdón permanentemente por ser como son. Hagan lo que hagan, sientan lo que sientan, digan lo que digan, piensen lo que piensen, necesiten lo que necesiten.

Cada vez está más claro que estos espacios de reunión y diálogo son necesarios. La labor de la Asociación Altas Capacidades Pitágoras representa y construye el primer espacio seguro, el refugio de autenticidad fuera de nuestros hogares donde aprender la mejor manera de acompañar a nuestros hijos y funcionar saludablemente como familia, como padres y con el apoyo necesario para que desarrollen todo su potencial y acepten que lo que tienen no es un problema, no es una debilidad, no es una patología, no una ineludible puerta al aislamiento o al fracaso. Lo que tienen es un don.

Para profundizar en las 5 formas de sensibilidad expuestas por Dabrowski compartimos este artículo publicado en el blog de la rebelión del talento

5 Formas de Sensibilidad en Personas con Altas Capacidades

Y para conocer más a fondo la teoría de Elaine Aron recomendamos el blog de Karina Zegers de Beijl, autora del libro “Personas Altamente Sensibles” donde encontrar consejos, historias y toda una filosofía de vida asociada a la alta sensibilidad.

http://personasaltamentesensibles.blogspot.com.es/

objetoDeAmor

Objeto de amor

By | Arte, Crisis Existencial, Literatura | No Comments

Siempre hay un detonante. Creo que hubo ciertas imágenes, artículos, películas, frases, novelas, conversaciones, cuentos que se fueron acumulando en un receptáculo en mi cabeza y de repente ya no hubo más espacio. Ayer un amigo me mandó por WhatsApp la foto de un maniquí y escribió: “Y de repente, la mujer perfecta. Me la llevo para casa.” Y no me hizo falta más: El objeto de amor.

Primero me llamaron la atención los japoneses, conocidos por su aversión al contacto físico, por beber y trabajar y suicidarse demasiado. Eso hace que a sus vidas podamos asociar sin tanto pavor la elección de una muñeca de silicona para transformar en la mujer de sus vidas. Su objeto de deseo, de amor, de compañía. No son solo lo primero que pensamos: compañeras sexuales. Son también una mujer a quién abrazar durante la noche, a quien besar cuando llegan del trabajo, a quien meter en la bañera y peinar y vestir, a quien regalar flores y vestidos y abrigos y tacones, a quien llevar de paseo, con quien fotografiarse en la hierba en una soleada tarde de picnic en el campo. Y no todos son hombres raros. Depresivos o pervertidos o desquiciados con un pie en el psiquiátrico o alcohólicos o drogadictos o viudos o almas perdidas al borde del suicidio. Algunos son empresarios, perfectamente funcionales, casados y con hijos. Pero aman a esa mujer por encima de todo lo demás. Es ella la que les hace felices y fieles y sinceros y la que les pone el corazón a mil cuando meten la llave en la cerradura de la puerta de sus casas.

Y no puedo evitar preguntarme ¿por qué? Y no me conformo con la respuesta fácil: están enfermos, están locos. Empiezo a redactar afirmaciones en mi cabeza.

No me va a traicionar. No me va a mentir. No me va a abandonar. No me va a juzgar. No me va a engañar. No me va a culpar. No me va a decir no. No me va a dejar solo. No me va a rechazar. No me va a manipular. No me va a herir. No me va a agredir. No me va a menospreciar. No me va a criticar. No se va a ir. No se va a morir.

¿Quién no necesita todo esto? ¿Y quién puede afirmar todo esto teniendo enfrente a una persona de carne y hueso?
Cuando somos niños se nos permite tener un objeto transicional. Con toda naturalidad. Nadie pensaría que estamos enfermos porque necesitamos llevar ese sucio y andrajoso oso de peluche a todas partes. Ese oso que nos hacía compañía cuando el adulto que anhelábamos ya no aguantaba un minuto más nuestro desvelo, nuestro llanto, nuestro mal humor, nuestra tristeza, nuestras inagotables ganas de hablar, jugar, cantar, reír, saltar. Cuando nos sentíamos solos y desatendidos e incapaces de lidiar con nuestra propia y angustiante y recurrente insatisfacción, nadie pensó que era una pésima idea inventar el objeto transicional. Ya cuando seas adulto aprenderás a lidiar con esa mierda. Ahora dejame en paz.

Después vino la historia de Nagoro. Esa aldea en las islas Shikoku, también en Japón, donde una mujer se dedica desde hace más de 10 años a fabricar muñecos de tela en escala real de la gente que se fue del pueblo. O se murieron o migraron. Ya no están. Y ella los retrata. En Nagoro viven 29 humanos y 350 muñecos. El primero fue un espantapájaros que cosió para que cuidara del huerto. Con él intentó replicar a su papá. Y esa presencia, a la vez ficticia y tangible, llenó un pequeño espacio de ese vacío de silencio y soledad que inundaba la isla, el pueblo, su casa y su propia vida. Y así empezaron a aparecer muñecos. Mujeres, hombres, niños, ancianos, trabajadores, paseantes. Y de pronto las aulas de la escuela se llenaron de niños otra vez. Y el paseo a orillas del río. Y los huertos. Y el prado. Y las calles. Y las tiendas. Y las casas. Y la cocina. Y el sofá. Y la mesa. Y sí. Me parece tétrico. Y macabro. Y algo enfermo. Y algo perverso. Pero también tiene un destello de soledad y desamparo y nostalgia y de la más cruda y profunda humanidad que me llega al alma.

Y pienso en el cuento de Joyce Carol Oates, El señor de las muñecas, una historia de terror en la que un niño desarrolla un perturbador apego a las muñecas después de la muerte de su prima, cuya privación le llevará a convertirse en un psicópata.

Y la película Lars and the Real Girl, en la que el protagonista consigue superar su patológica soledad y aislamiento social gracias a que su familia acepta su delirante y surrealista relación con una muñeca sexual.

Y cito a Carson McCullers, y su maravillosa descripción del amor en La balada del café triste: “En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar ese amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra. Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. Se da por ejemplo el caso de un hombre que es ya un abuelo que desvaría, pero sigue enamorado de una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw, hace veinte años. Un predicador puede estar enamorado de una pecadora perdida. El amado podrá ser un traidor, un imbécil o un degenerado; y el amante ve sus defectos como todo el mundo, pero su amor no se altera lo más mínimo por eso. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado, extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón puede nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor. Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón: pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor. “

Y pienso en la necesidad más básica del ser humano. Y cómo esa necesidad nos impulsa y nos encadena, nos motiva y nos paraliza, nos levanta y nos hunde de manera intermitente. La necesidad de amor. La necesidad de que nos miren, nos escuchen, nos valoren, nos respeten, nos acaricien. La necesidad de construir un vínculo afectivo. La necesidad de que exista una persona en quien confiar, con quien conectar, abrir nuestro corazón, dar, construir, sabiendo -y sin dudar- que será recíproco. Confiando en que será cierto, profundo e incondicional. Suena bien ¿Qué pasa cuando no se tiene? ¿Cuando no confiamos en que sea algo alcanzable, posible y verdadero?

Buscamos un sustituto, objeto transicional, paliativo, reemplazo, distracción, anestesia. Sexo, dinero, trabajo, éxito, reconocimiento social, cada vez más virtual y al alcance. Me gusta, me divierte, me encanta, me interesa, asistiré, te sigo, comparto, me fascina eso tan genial y tan parcial y filtrado y retocado y editado y replicado. Ese escaparate tan fantástico que parece tu vida en pantalla.

Como nos cuesta asumir, aceptar, sentir que nos falta A, y en cambio buscamos y anhelamos y nos dejamos la vida supliéndolo con B, C, D, X, Y, Z. Y mujeres de silicona y muñecos de trapo y peluches y chupete y cigarrillo y raya y coche y zapatos y perfume y anillo y viajes y premios y horas extras y sábado y fútbol y facebook y comida y alcohol y televisión y dinero y placer y netflix.

Y todo lo que necesitábamos era amor. Alguien en quien confiar. Alguien a quien abrir nuestro corazón, sabiendo que no lo haría pedazos.