Category Archives: Arquitectura

El complejo arte de conservar

By | Aranjuez, Arquitectura, Arte | No Comments

La Real Academia Española nos ofrece cinco soluciones para una incógnita: decidir desde qué punto de vista las palabras nos llevarán hasta una perspectiva adecuada ¿Qué significa conservar? Mantener o cuidar de la permanencia o integridad de algo. Mantener vivo y sin daño. Continuar la práctica de hábitos y costumbres. Guardar con cuidado. Preservar en un medio adecuado. Todas, como pasa habitualmente con las familias de acepciones, comparten una idea: la necesidad de proteger. Siempre que ponemos interés en proteger algo es porque existe un valor por el que vale la pena cualquier esfuerzo con tal de que las huellas del uso, el paso irrefrenable del tiempo, la indiferencia o el olvido no apaguen su halo invisible, aquel que lo rodea y hace eterno.
Cuando se reinauguró la pasada primavera la Fuente de Venus en la Plaza de San Antonio en Aranjuez, más conocida como La Mariblanca, se reinició el tiempo. Nos invitó a mirarla otra vez, con nuevos ojos y con atención. Había vuelto a nacer, con sus más de dos siglos y medio de edad, nos enfrentaba al pasado, a la memoria; detenía y atesoraba en el instante presente todo su valor y la magia de todas las miradas que la habían capturado, de cada gota de lluvia, del sonido de campanas y carruajes haciendo vibrar el agua de la fuente, las risas y carreras de los niños, los besos a su amparo, testigo ausente de fiestas y paseos y nevadas y fuegos de artificio.
Venus, por encima de todo. Etérea, vierte sus cántaros y fecunda sin distinción a todos quienes se arrastran, reptiles y caracoles. A aquellos que creen sostenerla, el poder absoluto de rostros como soles, de reyes felinos clavando sus garras en feroz ilusión de poseer torres de piedra y brillantes esferas en un arrebatado intento de adueñarse del mundo como si fuera un imperio.
Venus decide no mirar. Ni a la iglesia. Ni al palacio. Ella solo espera que el horizonte le regale la salida del sol cada mañana. Así es como cuida su permanencia y mantiene su integridad. Como se mantiene viva y sin daño. Y nos guía en la práctica de buenos hábitos y costumbres. Y guarda con cuidado. Y preserva adecuadamente lo que realmente tiene valor y merece ser conservado: el arte, elevado por encima de toda representación de poder.

Detrás de la belleza

By | Arquitectura, Arte, Crisis Existencial, Madrid | No Comments

Desde aquí todo se ve a una cierta distancia. Parece una maravillosa postal. Bella Madrid de cielo despejado contra el pronóstico ininterrumpido de lluvia para toda la semana. Los edificios se perfilan entre embutidos blancos y grises de nubes en el horizonte y bandadas de puntos negros en vuelo fractal. Hay una certera quietud en la que casi pareciera que todo funciona. El mundo gira, la ciudad vive y lleva el curso que debe llevar. Las personas, desde aquí, son pequeños seres en movimiento. A esta distancia de terraza de décima planta, Madrid se transforma en decorado y diminutos humanos transitan y es fácil llegar a creer que saben dónde van y para qué. La distancia se experimenta como un perímetro de seguridad. La perspectiva no permite perfilar ni gesto ni circunstancia, ni dolor, ni desazón, apenas nada de la íntima existencia de esas vidas que deambulan.
Los artistas callejeros también se llegan a vislumbrar desde acá arriba. Ellos, aún vistos a pie de calle, incorporan un segundo perímetro de seguridad. Se esconden dentro de sus máscaras, disfraces de peluche, levitan camuflados en extravagantes artilugios, callan detrás de las voces de sus instrumentos.
Subiendo hacia Callao por Preciados se percibe entre el murmullo la ligereza de violines y cellos. Los músicos consiguen que los paseantes se paren y se emocionen y se sientan incluso nobles por sacar unas monedas y dejarlas ahí. Se les puede leer en la mirada: Hoy contribuí al sostenimiento de la escasa y sucia pincelada de belleza que le resta a este mundo. Los músicos reparten la recaudación entre una pequeña y fluctuante multitud, dependiendo de la ausencia o presencia y simultaneidad de más violines o más cellos o la voz de la soprano. Ellos no esconden el rostro, pero pueden disfrutar del silencio y de una cierta inexpresividad en la mirada mientras dejan hablar a los sonidos de sus instrumentos. Protegen las manos con guantes sin dedos y la cabeza con gorros de lana y los ojos con sus partituras. El ritmo de los paseantes se sintoniza y se establece una solemne y emotiva quietud en los cuerpos. Se detienen porque nadie les va a querer cobrar. Se sienten libres. No quieren pagar un globo que terminaría en la basura. No quieren responder una encuesta. No quieren asociarse a ninguna ONG. No quieren apadrinar a un niño desamparado a miles de kilómetros de distancia. No. Aunque es igual de necesario. Como no están obligados a hacerlo, sienten la libertad de contribuir a la subsistencia del músico callejero construyendo un imaginario convincente y redentor en sus espíritus hartos de verse obligados, anestesiados de tanta indiferencia. Se pasan más tiempo mirando. Se emocionan. Algunos cantan en el silencio de los labios que se mueven. Graban con el móvil. Rebuscan en los bolsillos de las chaquetas, de los monederos, en los de delante, en los de detrás. Recolectan un puñado de círculos de bronce y los depositan en el negro vacío donde reposará enfundado el cello cuando termine la tarde. Mientras dejan las monedas fijan una mirada sensible, cómplice, en alguno de los músicos, y se retiran, se vuelven a aislar, recuperan el ritmo y el compás del ajetreo. Cometen alguna torpeza en el andar, evidenciando esa desconexión momentánea del programa de circulación en automático, retomada con exabrupto, como quien sale del trance y vuelve a la realidad. Destellos, lienzos rasgados, colores vivos, colores sucios. Restos inigualables de belleza derramada en la calle Preciados.
También parece haber belleza. A simple vista. En las pompas gigantes y sus formas ondulantes y el rosa y el azul tornasolados brillando a la luz del mediodía. No es más que detergente, harina de maíz, agua, lubricante íntimo, palos de escoba, cuerda de algodón sucia, chorreante. La mujer con las zapatillas rotas y el tacho oxidado. La mujer intentando que no se ensucie la mezcla y deje de fabricar risas y saltos y fotos y monedas. Cuidando el tacho hasta que consiga juntar lo suficiente para irse a casa, recoger todo, dejar la huella del charco resbaloso de agua enjabonada y hasta mañana.
También parece haber belleza. A simple vista. En el desarrollo y el remate de las fachadas. Pero en el basamento. En el suelo. Restos de orina. Basura. Colillas. Cuerpos durmiendo la resaca entre cartones. Excrementos. Manchas sin color y sin nombre.
Detrás del velo. Detrás de la belleza. Detrás de la perenne felicidad de las caras de fieltro. Detrás del brillo tornasol. Detrás de la interpretación exquisita de Vivaldi y Mozart y Brahms. Detrás. Tristeza. Soledad. Supervivencia. Necesidad. Resignación. Vacío. Después de interpretar y fluir y reír y emocionar y entretener y saludar y agradecer y recaudar. Se pierden. Y anhelan. Y arrastran los pies y los trajes. Y las fundas y la vida. Y siguen sin saber qué hacer mañana para poner en marcha la existencia, la ciudad. Como si fuera realmente funcional, operativa, maravillosa. Otro día más.

innovación en arquitectura

CREATIVIDAD E INNOVACIÓN EN ARQUITECTURA

By | Arquitectura | No Comments

En el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación vamos a detenernos a pensar de qué hablamos cuando decimos innovación y creatividad en arquitectura. Pensando en el significado y la etimología de ambas palabras, podemos empezar a entender. Crear significa producir algo donde antes no había nada, engendrar, introducir algo por primera vez. Innovar es mudar o alterar algo, introducir una novedad; su propia raíz etimológica latina lo indica: “in” (penetrar, estar dentro) y “novus” (lo nuevo).

El Día Mundial de la Creatividad y la Innovación se instauró como el última día de la semana de la creatividad que comienza el 15 de abril, fecha del nacimiento de Leonardo Da Vinci, personaje que se adelantó a su tiempo explorando con absoluta originalidad e inventiva los campos más diversos; medicina, ingeniería, arte y pensamiento.

¿En qué puede innovar una obra de arquitectura?¿Qué se puede crear a través del lenguaje arquitectónico? Una obra puede ser innovadora en muchos aspectos de manera aislada, o puede innovar en todos ellos, y transformarse en paradigmática. Puede aportar algo nuevo por los materiales que utiliza, o por la forma en que utiliza materiales ya conocidos. Puede deslumbrar por su audacia formal o estructural. O dar un giro al programa funcional, dejándose habitar, recorrer o utilizar de una manera diferente a la habitual. También puede sorprendernos por la relación que establece con el entorno en que se arraiga. Últimamente es de vital importancia que los proyectos estén pensados para hoy pero también para mañana, y que consigan adaptarse a un medio cambiante respetando los recursos naturales y generando soluciones sostenibles, dentro de un mundo que impone nuevos retos: enfrentar las crisis económicas, energéticas, alimentarias, políticas y sociales.

Hemos seleccionado cuatro obras que creemos han surgido del deseo de aportar algo nuevo, diferente. Diseños que han analizado las necesidades y los medios disponibles, y han planteado una solución más allá de lo establecido animándose a recorrer territorio inexplorado, ya sea por su propuesta tecnológica, constructiva, funcional, formal, por su carácter experimental, o por su respuesta sostenible y conciencia medioambiental.

Wood Innovation and Design Centre, Prince George (Canadá)

Michael Green Architecture

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Esta obra ha recibido el premio a la Innovación en Arquitectura 2015 otorgado por el Royal Architectural Institute of Canada (RAIC) por ser el edificio más alto construido en madera en la actualidad. Esta obra reivindica el uso de un recurso noble, seguro, económico y sostenible, utilizando la tecnología y el diseño del siglo XXI pero expresándola a través de un material tradicional.

Google HQ, San Francisco (Estados Unidos)  

Bjarke Ingels & Thomas Heatherwick

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Cuando los directivos de Google pensaron en diseñar las nuevas oficinas de su sede central en California, tenían claro que querían algo fuera de lo corriente. Bjarke Ingels y Thomas Heatherwick centraron las decisiones del proyecto en plantear un edificio que pudiera adaptarse a los cambios. Se preguntaron cuál sería la forma de trabajar en una oficina dentro de 20 años y cómo debía relacionarse el edificio con el entorno. A partir de estas preguntas decidieron replantear los límites entre naturaleza y edificio, entre lo público y lo privado, e infringir las leyes del armado de planta apostando por la multifuncionalidad y la flexibilidad, tanto en la distribución como en el futuro crecimiento de los espacios.

Pabellón de China, Expo Milán 2015

Studio link-arc

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El Pabellón de China para la Expo de Milán 2015, que se celebrará el próximo mes de mayo bajo el lema “Alimentar al planeta. Energía para la vida”, es un interesante ejemplo de cómo la arquitectura efímera, pensada para durar solo unos pocos días, puede ser un excelente campo de cultivo para la creatividad y la innovación. En esta obra la forma, la espacialidad, el dialogo con el emplazamiento, la materialidad, la combinación de lo natural, lo artificial y lo mediático, generan un resultado único y sorprendente.

Complejo residencial Home Farm, Singapur

SPARK architects

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Este proyecto de vivienda colectiva para Singapur resuelve múltiples aspectos sociales, económicos y medioambientales que lo transforman en una propuesta innovadora, consciente y sostenible. El edificio está pensado como una micro-ciudad  auto sostenible para la tercera edad. Tiene distintas tipologías de huerto urbano hidropónico y tradicional para autoabastecimiento, autoempleo y venta, además de contar con novedosos sistemas de recogida y recirculación de aguas de lluvia para riego y una planta de generación de energía por medio de biomasa.

sagrada familia

Ya lo sabíamos

By | Arquitectura, Primera Persona | No Comments

Cuando llegamos todo parecía estar en su lugar. Todo parecía igual que siempre. Y hasta fue fácil llegar. Más fácil de lo que esperábamos. En los viajes a Barcelona siempre algo salía mal. Teníamos ya una colección de anécdotas de los viajes. Parecía que Barcelona siempre quedaba más lejos de lo que estaba en realidad. Daba igual si íbamos en tren, avión o coche. Todos los transportes nos terminaban demostrando que escondían alguna perversa manera de arruinarlo todo.

La primera vez que fuimos todavía no teníamos hijos. Habíamos llegado a España hacía unos meses. Menos de seis, seguramente, porque todavía usábamos el seguro de assist-card. Hasta ese momento, Barcelona era para nosotros una lista de obras de arquitectura en páginas de revistas; fotos con gran angular y cielo azul en papel satinado mate del Museo de Arte Contemporáneo de Richard Meier, un volumen blanco y perfecto aterrizado en la Plaza de los Ángeles de la ciudad vieja; plantas acotadas, detalles constructivos y texturas de mármol verde de los Alpes del Pabellón de Alemania de Mies van der Rohe para la Exposición Internacional de 1929; desplegables tamaño A3 del interior de la Casa Batló de Antoni Gaudí en el monográfico del centenario. Pero esas obras eran de verdad. Barcelona estaba ahí para confirmarlo. Se podía caminar por la rampa del museo, y acariciar el mármol del pabellón y oír el crujido de la madera cogido del pasamanos de la escalera de la casa. Pero ese viaje no fue perfecto. Aunque no salía en la guía de la imprescindible Barcelona para arquitectos, también visité la clínica privada del Pasaje del Mercader 14, y tuve que respirar en la sala de espera, y coger el pomo de la puerta del aseo, aunque no tenía ningún diseño especial ni había sido ideado por un gran arquitecto, ni salía en ninguna revista.

La segunda vez fuimos en el Clío. Fran tenía 4 meses y se estaba recuperando de una gastroenteritis. Ese fue el viaje más largo de todos. Porque, aunque él resistía el malestar y dormía plácidamente en su sillita a pesar del olor a vómito, nosotros habíamos empezado a sentir los inconfundibles síntomas del contagio que nos obligaron a pasar dos días en un hotel de Calatayud alimentándonos a potito Nestlé de pollo con judías. El Clío no cubría nuestra necesidad básica. No tenía inodoro.

La tercera fue en avión. Íbamos a pasar las Navidades de 2007. El 24 a la noche, cuando parecía que por primera vez estaba saliendo todo maravillosamente, Fran empezó a vomitar. Hasta que vomitó 12 veces y terminamos pernoctando en el Hospital de Sant Pau donde no solo me contagié el rotavirus que nos impidió coger el vuelo de vuelta -por los mismos motivos que nos anclaron al hotel de Calatayud- sino una varicela que me tuvo 40 días sin salir de casa 3 semanas después.

Esta vez ya íbamos sabiendo que algo no iba a ir bien. No esperábamos a que nos cogiera por sorpresa. Ya lo sabíamos, aunque hiciéramos de cuenta que no. Cuando llegamos todo parecía estar en su lugar. Gabi nos recibió tan arreglada y sonriente, casi con su brillo de siempre. Preparaba un brownie para merendar. Yo nunca había estado en ese piso. Tenía algo diferente y algo igual a los demás. Tenía los mismos muebles, pero también otros. Tenía las mismas fotos, pero algunas faltaban. Agustina. Hacía seis años que no la veía. Llevaba el pelo recogido en un rodete de tres trenzas y los ojos todavía maquillados para el festival de gimnasia rítmica. Delineador gris y purpurina azul. La mirada de su papá, y hasta el gesto al retirar la vista como diciendo: ya no te miro, pero no porque no quiera.

Agus nos mostró la casa. Su habitación ya de niña mayor. Sin tantos peluches, ni muñecas, ni colores como la última vez. El comedor. Ni una cosa fuera de su sitio. Las sillas de madera de tres colores patinados en tonos entre azul y verde pastel. El espejo de marco rústico blanco devolvía a la perfección la posición, forma y color de las lámparas y el aparador, velado por el reflejo tenue de la luz tamizada que entraba por la puerta ventana lateral. A la izquierda del pasillo había un cuarto de impecable puerta blanca con una chapa ovalada inscrita en cursiva negra. Ponía Chambre. Creo que en francés puede ser habitación, dormitorio, también oficina. Agustina nos dijo, casi en un susurro: aquí mejor no entrar. El salón sí que me recordaba a todos los anteriores salones que había conocido. Todos los sofás en los que habíamos reído y bebido, y añorado y planificado y divagado y regañado a los niños por hacer tanto ruido y obligarnos a elevar demasiado el tono de voz al hablar. Pero la ventana no era como las demás. Ésta tenía el privilegio de enmarcar los pináculos de la Sagrada Familia. Cuando los vi, intenté con frialdad eludir todo simbolismo, evité deslizarme entre las inevitables relaciones metafóricas que mi psiquis está tan adiestrada para construir. Pasamos tímidamente al dormitorio principal. Media cama ocupada por lavadas, planchadas y perfumadas sábanas, fundas, almohadas y edredones que nos envolverían durante la noche.

Faltó un plato cuando pusimos la mesa. Y un par de zapatos en la entrada cuando volvimos de la playa. Y una chaqueta en el perchero entre las capuchas y las bufandas de algodón y las mochilas. Faltó una cámara de fotos encima de la silla en el McDonalds. Faltó tu abrazo cuando nos fuimos. Ya lo sabíamos cuando llegamos. Por momentos hacíamos de cuenta que todo transcurría con naturalidad. Porque podrías haber estado en el trabajo cuando llegamos, o afeitándote mientras desayunábamos. Podrías haberte acostado pronto el sábado por la noche, o haber estado duchándote mientras hablábamos en la sobremesa. Haberte quedado rezagado fotografiando la puesta de sol durante el paseo por la playa. Pero en algún momento. En algún momento tendrías que haber aparecido. Ya sabíamos que algo no iba a ir bien en este viaje a Barcelona. Y es que no ibas a estar amigo mío.

BIG Sede Gobierno Oslo

ESPACIOS DE PODER: ARQUITECTURA GUBERNAMENTAL

By | Arquitectura | No Comments

En vísperas de las elecciones municipales que se celebrarán mañana en España es un buen momento para reflexionar sobre los espacios ocupados por el poder; lo que evocan, lo que representan, lo que de ellos emana, y cómo llevan adheridas muchas reminiscencias del pasado que a estas alturas solo podríamos llamar alegorías.

Cuando pensamos en la arquitectura gubernamental hay una imagen mental asociada que nos remite inevitablemente a la Antigua Grecia. Durante años los espacios del poder han buscado referentes formales y estilísticos en el pasado y han repetido las columnatas y los frontis como si no fueran capaces de hacer referencia a la democracia si no es a través de los mismos lenguajes, elementos y configuraciones en los que surgió esta forma de gobierno.

El espacio de poder en el tiempo ha sido muy consecuente con el paradigma que representaba, la ideología en que estaba engendrado y la estructura jerárquica de la que emanaba. Las monumentales construcciones del mundo antiguo siguen en pie y dan muestra del poder divinizado, absoluto e irrefutable del que surgieron. Cuando Grecia sentó las bases de la actual democracia, aunque no tuviera nada de igualitaria ni universal, ampliaba increíblemente el rango de ciudadanos que tenían poder de decisión y acceso a una cierta representación y soberanía. ¿Por qué entonces seguir replicando modelos clásicos para albergar una estructura gubernamental que ya nada tiene que ver con la ateniense?

Aunque es cierto que la arquitectura siempre ha ido con retraso para representar su tiempo, y mientras el diseño y las ingenierías aeronáutica, industrial, electrónica, informática, la tecnología y las comunicaciones aceleraban su desarrollo, la arquitectura llevaba siempre un lastre de simbolismo, una inercia de significado, una huella de identidad que dificultaba la tarea de reinventar el espacio y la forma – y en algunas tipologías más que en otras – también es cierto que se puede innovar, se puede redefinir y reinventar el lenguaje arquitectónico.

A continuación cuatro ejemplos de edificios pensados para sedes de gobiernos democráticos que no solo superan la columnata jónica y el inútil triglifo decorativo que ya hace 2.500 años no hacía más que emular algo que no era: una antigua viga de madera que no hacía falta ni estaba más allí pero se esculpía en piedra para no perder la costumbre y el ritmo, sino que demuestran que la arquitectura gubernamental se puede expresar a través de un lenguaje contemporáneo.

BIG Bjarke Ingels Group

Concurso de Ideas para la Nueva Sede del Gobierno de Oslo

La propuesta de BIG conjuga un gran parque público abierto a la comunidad, la demolición del antiguo edificio en forma de Y para devolver ese espacio a la ciudad, una multiplicidad de funciones recreativas, culturales y de ocio en el nuevo pulmón verde y cuatro torres de oficinas inspiradas en las  montañas noruegas que se integran en el perfil urbano con transparencia y dinamismo, como un panóptico invertido, no representan hitos desde los que vigilar o expresar grandilocuencia, sino desde los que trabajar a la vista de todos.

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SAMOO

Complejo Gubernamental en Corea del Sur

La implantación de este complejo favorece la participación ciudadana, genera un nuevo espacio para la comunidad con áreas de servicios y actividades culturales en un basamento que aprovecha y multiplica la superficie de uso público. Los bloques de oficinas se erigen con un lenguaje ordenado, sólido y estable, y a la vez actual, permeable y transparente.

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ROCCO Design Architects

Oficinas del Gobierno de Hong Kong

Esta propuesta, materializada en 2011, tiene una gran carga simbólica. Las funciones ejecutiva, legislativa y administrativa mantienen una independencia morfológica y funcional a la vez de conforman entre ellas un gran pórtico, una puerta siempre abierta a la ciudadanía. Dialogan a través del parque cívico sobre el que se implantan que es de uso público y ofrece un espacio verde que conecta la ciudad y la costa. Los arquitectos se basaron en 4 conceptos que les pareció importante representar: apertura, comunicación, naturaleza y sostenibilidad.

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FOSTER & Partners

Reapertura del Reichstag de Berlín

El Reichstag de Berlín es ya un icono de la ciudad y la intervención representa la transformación democrática en múltiples aspectos. La fuerte presencia del edificio neoclásico original y las huellas de la guerra y la destrucción no podían ser borradas ni olvidadas. El pasado está allí, presente y superado. De la antigua coraza que permanece en silencio y se instala como museo de la historia, emerge el corazón de una nueva Alemania. La enorme cúpula representa el renacer de una nación de espíritu fuerte y transparente. Tanto gobernantes como ciudadanos acceden al edificio por el mismo espacio. La nueva cúpula es abierta y accesible y permite al público observar el funcionamiento del edificio y situarse simbólicamente por encima de sus representantes.

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Frei Otto

FREI OTTO, PREMIO PRITZKER 2015

By | Arquitectura | No Comments

En la tarde de hoy, 15 de mayo de 2015, se celebrará la ceremonia de entrega del Premio Pritzker en el New World Center de Miami. Será la primera vez que el ganador no pueda asistir al tratarse del recientemente fallecido arquitecto alemán Frei Otto.

Su arquitectura y su manera de abordar la búsqueda de soluciones formales, espaciales y estructurales han inspirado a los grandes arquitectos de nuestro tiempo y no han dejado de ser un referente respetado y valorado por sus contemporáneos y las generaciones posteriores. Su obra logra conjugar con maestría sostenibilidad e innovación, términos a los que estamos muy acostumbrados en estos días, pero que Frei Otto dominaba ya a principios de los años 70. Su arquitectura es de una gran originalidad, tanto en elección de materiales, diseño estructural y espacialidad; se basa en la economía de recursos, la experimentación, la observación de la naturaleza y un gran dominio de la técnica, ofreciendo resultados de una potente capacidad expresiva.

Frei Otto ha sido el pionero de la arquitectura textil, de las grandes estructuras livianas y tensadas y de los espacios desmontables. Piloto de guerra y prisionero del ejército francés durante la Segunda Guerra, esta experiencia marcaría su vida y su manera de pensar y hacer. Apenas comenzada la carrera de arquitectura debió interrumpirla para servir al Tercer Reich. Durante dos años fue el arquitecto del campo de prisioneros de Chartres. Allí aprendió a resolver grandes problemas con los mínimos recursos, y comenzó a experimentar con las estructuras livianas en el diseño y construcción de refugios. Una vez finalizada la guerra tuvo la oportunidad de concluir sus estudios en Estados Unidos, en la Universidad de Virginia, y exponerse a la obra y pensamiento de los grandes arquitectos de la época: Frank Lloyd Wright, Eero Saarinen, Richard Neutra y Mies Van Der Rohe. De cada uno de ellos aprendió algo que definiría su obra y su carrera: a observar la naturaleza, a explorar la belleza de las estructuras, a desarrollar una arquitectura pensada para todos y no al servicio del totalitarismo, a conseguir más con menos.

Sus obras expresan la monumentalidad que puede tener lo efímero, lo liviano, lo etéreo, oponiéndose a la contundente arquitectura propagandística, grandilocuente y fascista del régimen al que estuvo sometido. Sus diseños exhalan una levedad casi imposible, como una manera de afirmar que la realidad puede transformarse y que con los mínimos recursos, una gran rigurosidad técnica y una observación minuciosa de las estructuras presentes en la naturaleza, se puede dar solución a grandes cuestiones.

Entre sus obras más destacadas, el hito fundamental de su carrera, sin duda, es la cubierta del Parque Olímpico de Múnich para los juegos de 1972. También destacan el Aviario del Zoo de Hellabrunn en Múnich, la cubierta del espacio polifuncional Multihalle de Mannheim, el conjunto de baldaquinos desmontables para la gira de 1977 de Pink Floyd por los Estados Unidos, las instalaciones para el Club Diplomático de Riyadh en Arabia Saudita y el pabellón de Japón para la Expo Hannover 2000.

Cubierta Parque Olímpico – Múnich (1972)

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Cubierta espacio polifuncional Multihalle – Mannheim (1975)

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Baldaquinos desmontables Pink Floyd – Estados Unidos (1977)

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Aviario Zoo Hellabrunn – Múnich (1979)

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Club Diplomático – Riyadh (1980)

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Pabellón de Japón – Hannover (2000)

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Rafael Moneo

RAFAEL MONEO, UN RACIONALISMO CONTEXTUAL

By | Arquitectura | No Comments

José Rafael Moneo Vallés, arquitecto navarro nacido en 1937, recibía en el Getty Center de Los Ángeles hace ya 19 años el Premio Pritzker de Arquitectura, y se convertía en el primer y único español en conseguir el galardón.

Su arquitectura tiene una inigualable marca personal y habla un lenguaje propio e inconfundible. Si analizamos la expresión arquitectónica como si nos refiriéramos a una lengua hablada, creo que la lengua que hablan las obras de Moneo tiene influencias varias: una gran base léxica de lengua antigua, una estructura gramatical propia de una lengua moderna, una dosis importante de dialecto local y la incorporación comedida y enriquecedora de un puñado de neologismos que le imprimen la huella del presente.

Estas características, llevadas a términos arquitectónicos, se entretejen con naturalidad y coherencia. Las obras de Moneo se nutren del racionalismo y la pureza formal de la modernidad, pero recuperan la conciencia del pasado y del contexto, condicionantes que el Movimiento Moderno había rechazado en su afán funcionalista y pragmático. En este sentido es en el que se puede hablar de un racionalismo contextual en su trabajo y está patente en la manera en que él escucha lo que la geografía, el entorno y la historia tienen para decir al proyecto, y lo transforman en algo completamente único. En Moneo, escuchar no significa callar. Entender la geografía no significa mimetizarse. Respetar el pasado no significa copiar historicismos.

¿En dónde vemos las huellas de la historia? Sus obras tienen esa presencia rotunda, esa quietud casi clásica, una escala monumental y un ritmo que recuerda al concinnitas renacentista. Hay una armonía matemática en ellas que produce un perfecto equilibrio. La luz y la proporción entre llenos y vacíos también nos recuerdan el mundo antiguo. La modernidad, por su parte, está impresa en el purismo, la volumetría y la expresión sin ornamento, la elección de los materiales siempre nobles, la desnudez de las texturas, la franqueza de las superficies, la claridad en la delimitación espacial. Pero la herencia moderna en Moneo ha evolucionado; cada obra ha sabido echar raíces en su lugar y nutrirse de su tiempo. Su legado nos ha enseñado una manera nueva de conjugar los elementos más significativos de la historia de la arquitectura, erigiendo una obra única que tiene la fuerza y la maestría de ser clásica, moderna y contemporánea a la vez.

“Doy gracias a la arquitectura porque me ha permitido ver el mundo a través de sus ojos” Rafael Moneo

Fundación Pilar y Joan Miró en Palma de Mallorca (1992)

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El edificio de la Fundación construye un refugio para la obra de Miró. El entorno inmediato del emplazamiento del taller original anexo fue cediendo a la especulación y se dejó invadir por construcciones sin ningún carácter ni respeto por el contexto. Las vistas originales del horizonte y el mar se transformaron en imposibles y nostálgicas, y es en esta realidad en la que el proyecto coge fuerzas para generar un espacio de recogimiento, un contenedor capaz de recrear la paz y la belleza original mediterráneas, condiciones necesarias para disfrutar plenamente de la obra del artista.

Ayuntamiento de Murcia (1998)

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La Casa Consistorial o Ayuntamiento de Murcia se erige en la Plaza del Cardenal Belluga, corazón del casco antiguo de la ciudad y emplazamiento de la Catedral de Santa María y el Palacio Episcopal. La propia plaza y sus monumentos dictan las líneas principales de la composición. El edificio completa la trama urbana con una versión racional y purista de la fachada renacentista italiana. El muro frontal que completa las fachadas de la plaza actúa a modo de pantalla, desde fuera, como una pieza escultórica que dialoga en su textura, color y juego de llenos y vacíos con el contexto histórico dejando su impronta contemporánea y, desde dentro, como un marco que encuadra y destaca las maravillosas vistas de los monumentos anexos.

Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal en San Sebastián (1999)

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El Kursaal como tipología edilicia debe su denominación y programa funcional al edificio de usos múltiples o casino decimonónico europeo. Siguiendo la tradición, el emplazamiento había albergado un palacio destinado como casa de juego desde 1921 hasta su derribo en 1973. La reconstrucción del Kursaal en un sitio tan privilegiado y emblemático de la ciudad, con las inigualables vistas desde la bahía vizcaína hacia el Cantábrico, se encargó a Moneo porque su propuesta, entre las presentadas por Mario Botta, Norman Foster, Arata Isozaki, Juan Navarro Baldeweg y Luis Peña Ganchegui, tenía la rotundidad y fuerza expresiva que mejor representaba el carácter de la ciudad. Con palabras del propio arquitecto, el Kursaal coloca “dos rocas varadas” mirando al mar y regala un nuevo emblema a la ciudad de San Sebastián.

Iglesia de Iesu en Guipúzcoa (2011)

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Este edificio reinterpreta todos los elementos del espacio sagrado cristiano y le devuelve sus valores más puros. Despojando las superficies de toda ornamentación, eligiendo volúmenes blancos y carpinterías de madera, el espacio queda configurado por la luz natural y el vacío contenido. Recordando la escala, simpleza y monumentalidad de un templo románico, Moneo recaracteriza la sacralidad del cristianismo volviendo a plantear con un lenguaje propio cada una de sus partes: la gran puerta de acceso, la planta en cruz y el eje hacia el altar, la entrada de luz natural, las propias vitrinas, el órgano y el campanario. Una cruz escultórica introduce un elemento de tensión rompiendo la simetría y capturando la fuga hacia el altar.

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ARQUITECTURA Y REPRESENTACIÓN

By | Arquitectura, Arte | No Comments

La arquitectura como disciplina proyectual requiere el dominio de medios especialmente creados para su representación. Para imaginar, pensar, crear, proyectar, verificar, materializar y construir arquitectura nos hace falta representarla. Nos dice la psicología que el inconsciente está estructurado por el lenguaje, y eso hace que para pensar y hablar no necesitemos más intermediarios. En el momento de escribir, sin embargo, requerimos de la representación, y recurrimos a un medio gráfico: el alfabeto.

Para pensar la arquitectura y poder expresarla hacen falta otras herramientas, y se han ido sucediendo en el tiempo diversos medios gráficos y materiales que han servido como vía para transformar el pensamiento y la idea arquitectónica en una imagen visual y palpable. Antes de que la arquitectura pueda presentarse, realizarse, materializarse, es necesaria su representación.

Dentro de los medios de representación están aquellos propios del arquitecto, los que usa para diseñar un espacio arquitectónico, verificarlo y presentarlo como una obra construible, y aquellos que necesariamente se requieren para traducir el lenguaje arquitectónico a otro más cercano a la realidad que pueda ser comprendido por los clientes, usuarios, promotores y demás implicados en el proceso que inevitablemente no piensan en términos arquitectónicos.

En los últimos años, las herramientas de representación arquitectónica han proliferado y evolucionado como nunca antes y han conseguido, más allá de acercar virtualmente las obras de arquitectura a su aspecto real antes de estar construidas, nutrir el proceso proyectual y dotar a los arquitectos de un abanico de soluciones que permite percibir los espacios, verificar materiales, e incluso hacer más eficiente el proceso constructivo.

Algunas de las herramientas de representación más utilizadas y que han generado una verdadera revolución en la percepción que se tiene de la arquitectura, no solo entre los propios profesionales sino en el resto de la sociedad y que han influenciado en cómo la representación de arquitectura ha podido transformarse en un concepto para un concurso de ideas, una propuesta para una licitación, un instrumento de venta para promoción inmobiliaria, una impresión casi fotográfica para los posibles usuarios, o un escenario publicitario, lúdico o cinematográfico, han sido: el AutoCAD, para documentar proyectos en dos y tres dimensiones; el 3DMax, para modelar y renderizar maquetas tridimensionales, aplicar iluminación y materialidad a las superficies y a la propia escena generando imágenes fijas o recorridos en vídeo; el VRay, un motor de render compatible con 3DMax y otros programas de modelado y renderizado que permite un manejo de la iluminación, los materiales y las texturas más eficiente y consigue un resultado final de mucho más realismo y calidad; el Revit, un potente software de documentación tridimensional para modelado de información constructiva o BIM (Building Information Modeling) que permite construir virtualmente un edificio hasta el último detalle obteniendo así una simulación por ordenador de cómo serán su construcción, comportamiento estructural, iluminación, ventilación, eficiencia energética, permitiendo calcular costes, computar materiales y planificar procesos.

El estudio de Frank Gehry ha desarrollado incluso su propio software: el Digital Project, porque los que existían en el mercado no alcanzaban a dar respuesta a sus requerimientos de diseño. Sin estas herramientas hay edificios que no podrían haberse diseñado ni construido nunca. Basado en Catia, una herramienta desarrollada para el diseño aeronáutico, e implementando la tecnología BIM de diseño arquitectónico y cálculo paramétrico, el Digital Project ha permitido representar y materializar edificios como el Guggenheim de Bilbao, el Dongdaemun Design Plaza de Zaha Hadid o concluir las obras de la Sagrada Familia.

El estudio londinense Hayes Davidson, uno de los pioneros y referentes por su trayectoria y calidad en representación arquitectónica, es el elegido por los arquitectos más renombrados del mundo para realizar las presentaciones de sus proyectos. Además de sus imágenes, de un deslumbrante realismo fotográfico y una estética visual de enrome carga expresiva, han desarrollado un sistema que permite analizar y valorar el impacto visual que una obra tendrá en el entorno urbano, y que ha acompañado con éxito el proceso proyectual de obras de diversas escalas y superficies; desde el impacto de una torre en el perfil de la ciudad, hasta la integración de un master plan en el tejido urbano existente.

Algunos estudios de arquitectura y agencias de diseño utilizan programas desarrollados para la industria de los videojuegos, como el Unreal Engine 4, o por la publicidad o industria cinematográfica como el Cinema4D.

Un ejemplo de la riqueza que puede derivarse de la virtualización de la arquitectura, sea real o imaginaria, podemos encontrarlo en el vídeo “The Third & The Seventh” del madrileño Alex Roman, una verdadera obra de vídeo arte en que el autor ha modelado digitalmente edificios existentes y paradigmáticos como la Biblioteca Phillips Exeter de Louis Kahn, el Pabellón de Alemania de Mies Van Der Rohe, el Auditorio Municipal de Barcelona de Rafael Moneo o el Memorial Museum de Tadao Ando. Los ha vuelto a construir por ordenador, muro a muro, los ha iluminado y ha elegido los recorridos de forma casi poética, transformándolos en obras de arte, dándoles una nueva vida, paralela a la realidad, en que parecen erigirse en un mundo onírico.

Estas interacciones entre disciplinas consiguen transformar no solo la representación de la arquitectura sino la arquitectura en sí misma. Las nuevas técnicas de representación introducen posibilidades proyectuales inéditas y favorecen la evolución del proceso de diseño a la vez que exigen a las propias herramientas superarse continuamente, en un camino en que la obra y su representación establecen un diálogo del que ambas salen enriquecidas.

Modelo BIM del Dongdaemun Design Plaza

Zaha Hadid

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Modelo en Design Project del Disney Concert Hall

Frank Gehry

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London Future Skyline

Hayes Davidson

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Fuji House by Alex Roman

Satoshi Okada Architects

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Memorial Museum by Alex Roman

Tadao Ando

The Third and the Seventh
Alex Roman

Libros

LIBRO Y BIBLIOTECA

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Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro, y en más de un centenar de países en todo el mundo se realizan actividades para promover el maravilloso hábito de la lectura.

Leemos en público. Leemos en privado. Leemos solos. Leemos acompañados. Leemos en voz alta. Leemos en silencio. Leemos para nosotros. Leemos para los otros. Leemos sentados. Leemos de pie. Leemos por placer. Leemos por obligación. Leemos y viajamos en el tiempo. Leemos y recorremos lugares remotos. Leemos y nos ponemos en la piel del otro. Leemos y gozamos. Leemos y sufrimos. Leemos y conocemos lo diferente. Leemos y nos conocemos a nosotros mismos. Leemos para aprender. Leemos para enseñar. Leemos para volar. Leemos para soñar. Leemos y tomamos conciencia. Leemos casi sin darnos cuenta. Leemos pensamientos. Leemos sentimientos. Leemos nombres, órdenes, derechos, carteles, precios, listas, marcas, novelas, poesías, prospectos, recetas, reglamentos, instrucciones, ensayos, cartas, noticias.

A continuación, cuatro edificios que tienen el placer y el honor de ser espacios dedicados especialmente a la lectura, y a guardar y proteger esos preciosos contenedores de páginas cargadas de vida que son los libros.

Biblioteca de Peckham, Londres

Alsop & Störmer

peckham peckham2

Esta biblioteca en el sureste de Londres ganó el Premio Stirling de Arquitectura en 2000. La decisión más significativa del proyecto fue la de ubicar la sala de lectura a 12 metros de altura liberando la planta baja para uso público al aire libre y generando un edificio escultórico con un gran atrio de acceso en abierto diálogo con el entorno urbano. Un prisma vertical de 5 plantas en el lado norte aloja las circulaciones, servicios, oficinas, aulas y zona multimedia. Encima, y buscando las mejores vistas a la vez que se aleja del bullicio de la calle, se apoya el volumen principal que alberga la sala de lectura y 3 piezas orgánicas donde se ubican la biblioteca infantil, una sala de debate y un espacio especialmente dedicado a literatura africana.

Biblioteca de Seattle, Washington

Rem Koolhaas

Seattle seattle2

La propuesta de OMA para Seattle redefine el concepto de lo que es una biblioteca, cómo funciona, y la manera en que se plantea afrontar futuras ampliaciones o cambios en las necesidades del programa. Su diseño rompe con la típica estanqueidad compartimentada de la biblioteca y genera un espacio diáfano y multifuncional donde todo tipo de medios tiene cabida. Se erige como un organismo vivo que reordena y cataloga la colección en una cinta continua ascendente y en la que el acceso a información, contenido, zonas de ocio, salas de estudio, y oferta de actividades aparecen con naturalidad a medida que se dibuja el recorrido. Flexibilidad, multifuncionalidad y dinamismo definen esta nueva manera de pensar la biblioteca.

Biblioteca de Vennesla, Noruega

Helen & Hard

Vennesla Vennesla2

Esta bellísima biblioteca y centro cultural en la ciudad noruega de Vennesla se integra con suave elegancia a la trama urbana. Al igual que otros proyectos del estudio de los nórdicos Helen & Hard el edificio está pensado para consumir el mínimo de energía y está calificado como clase A por su eficiencia energética y conciencia medioambiental. 27 cintas de madera laminada definen la identidad del proyecto: resuelven el espacio principal, definen la fachada, permiten el paso de la luz natural y protegen del sol, alojan las instalaciones de electricidad e iluminación, y se pliegan sobre si mismas para generar espacios de mayor privacidad e incluso para contener los libros de la colección.

Biblioteca de la Universidad de Filología, Berlín

Foster + Partners

berlin berlin2

La biblioteca de Norman Foster para la Universidad pública de Berlín reunía varios condicionantes. Debía englobar 11 bibliotecas universitarias que se encontraban separadas, formaba parte de un proyecto de ampliación y restauración del campus existente, a la vez que debía poner de manifiesto la innovación tecnológica, identidad morfológica y eficiencia energética que forman parte del sello personal de Foster + Partners. El edificio se posa como una crisálida de doble envolvente que resuelve la ventilación natural, aprovecha la luz solar y consigue reducir en un 35% la energía necesaria para su óptimo funcionamiento, iluminación y confort. Se ha ganado, y no en vano, el apodo de “El cerebro de Berlín” y es que, además de contener gran parte de los saberes de la ciudad, los comparte, cultiva y reproduce dentro de un contenedor casualmente alegórico.

Casa Curutchet

ARQUITECTURA Y CINE

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Hay momentos en que arquitectura y cine se funden y los lenguajes arquitectónico y cinematográfico se nutren mutuamente y generan resultados asombrosos. Heredero de la literatura y el teatro, el arte del cine necesita de escenarios, espacios simbólicos que complementan el desarrollo de los acontecimientos y muchas veces se convierten en verdaderos protagonistas de la acción. Empapados de una carga estética y expresiva tan fuerte como el propio guion o el rol de los personajes, estos contenedores arquitectónicos: habitaciones, corredores, edificios, urbes, se encargan no solo de enmarcar los hechos sino de generar clima, transmitir tensión, expresar una ideología o trasladarnos a un mundo onírico, virtual y atemporal.

Mon oncle, Jacques Tati (1958)

mon-oncle

La primera película de Jacques Tati en color narra con gran originalidad, ironía y una estética casi heredada del cine mudo la llegada, instauración y consecuencias del espacio moderno, y la ideología que trae aparejada, en la vida de las personas. La casa, ejemplo caricaturizado de la vivienda moderna, la oficina, la fábrica, funcionan como máquinas en que todo resto de humanidad queda ridículamente despreciado, en claro contraste con la vivienda antigua tradicional, la lógica mundana del mercado del pueblo, el comportamiento de los perros, los niños y principalmente de la protagónica y emblemática figura del tío, M. Houlot, representada por el propio Tati.

The Shining, Stanley Kubrick (1980)

Shining

Jack Nicholson y Stanley Kubrick consiguen en este clásico del suspenso instaurar un lenguaje arquitectónico cuya estética se quedará fijada en nuestra memoria como la tipología del terror. El hilo de la historia, la elección de los puntos de fuga, la transformación paulatina del personaje, el movimiento de las cámaras, el transcurrir del tiempo y la construcción del espacio conforman un todo indisoluble en el que la arquitectura logra a través del color, la textura, la luz, la escala y la simetría erigir una verdadera pesadilla psicológica.

Cube, Vincenzo Natale (1997)

cube

El punto atractivo de esta película es que transcurre íntegramente en una prisión cúbica formada a su vez por una cantidad indefinida de cubos de los que un grupo de personas deberá salir valiéndose de sus capacidades individuales y conjuntas: un matemático, un policía, un arquitecto, un médico, un prófugo y un autista. El número 6 se convierte en el módulo, 6 lados en cada habitáculo, 6 personas, 6 colores posibles, datos númericos que esconden una lógica en cada una de las 6 posibles salidas ubicadas en el centro de cada cara. La estructura del cubo dentro del cubo y un enigma que no siempre respetará las leyes de la física, las matemáticas o el sentido común, ilustran cómo el cine puede fusionar ficción y realidad, en un juego donde la arquitectura puede trazar el tablero, dictar las reglas y a la vez inventar sus propias trampas.

El hombre de al lado, Cohn+Duprat (2009)

curutchet

La Casa Curutchet, única obra construida por Le Corbusier en América Latina, es el escenario principal de esta narración, que comienza con un pequeño incidente entre vecinos por la apertura ilegal de un vano en la medianera. Este pequeño detalle estará cargado de símbolos y permitirá desentrañar los conflictos más profundos que se tejen dentro del individuo, la familia y la sociedad. Lo que a primera vista parece muy obvio, y aquí es donde la arquitectura juega un rol interesante en la construcción del personaje, es que la familia que vive en la casa es la que representa los valores más respetables: una pareja de profesionales exitosos, cultos, ordenados y de mentalidad abierta que choca en fuerte contraste con el grotesco, descarado y esperpéntico vecino. A medida que avanza la historia, la casa, que se erigía como el contenedor y representante perfecto de la familia, empieza a aparecer como un mero decorado en el que la abertura del vano puede llegar a causar en igual medida y de forma metafórica el derrumbe y la salvación.

Inception, Christopher Nolan (2010)

inception

La existencia de una nueva tecnología que permite a varias personas introducirse en el mismo sueño, hace posible que el eje del guion se desarrolle en torno a un encargo muy ambicioso: implantar una idea en la mente de un poderoso empresario. Para eso hace falta un arquitecto que construya con su mente y en tiempo real los escenarios donde ocurrirán los hechos. El área de la mente donde reina lo onírico y se expresa lo inconsciente permite crear una arquitectura real y a la vez imposible, una ciudad entera que se pliega amenazante sobre nuestra cabeza y tiene el poder de penetrar en nuestros miedos más profundos creando un doble juego en que la arquitectura puede ser una metáfora del subconsciente, y a la vez el subconsciente puede construirse a través de la arquitectura.