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Procrastinación y altas capacidades

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Penélope esperó durante años el regreso de Odiseo, rey de Ítaca. Veinte largos años transcurridos sin noticias de su marido que seguía sin volver de la Guerra de Troya, pero al que continuaba esperando. Pretendida por otros hombres, y para despistarlos, prometió aceptar otro esposo en cuanto terminara el sudario de Laertes que estaba tejiendo. Pero como su deseo más profundo y verdadero era seguir esperando a que Odiseo volviera, deshacía cada noche lo que había tejido durante el día.

Así, esta mujer creada por Homero en uno de sus épicos poemas, dio nombre al Complejo de Penélope, una conducta evasiva y defensiva cargada de idealización, en la que las personas tienden a dilatar, posponer, evitar y eludir la toma de decisiones o pasar a la acción, aferradas a una construcción ilusoria que perpetúa la espera.

Podríamos decir que Penélope fue la primera gran procrastinadora de la mitología. Y pensar en ella y en el mito Homérico para explorar los mecanismos que llevan a las personas a procrastinar puede ser muy revelador.

Las personas con tendencia a procrastinar suelen postergar o posponer las tareas hasta el último minuto, y cuando parece que ya no será posible ejecutarlas o completarlas con éxito consiguen activarse en modo turbo y sacarlas adelante en tiempo récord ¿Es siempre negativa la procrastinación? ¿Hay personas más propensas a este tipo de conductas? ¿Cuáles son los motivos que llevan a una postergación constante y muchas veces patológica de las tareas? ¿Es algo que haya que tratar, corregir o simplemente aceptar como uno entre tantos rasgos de la personalidad?

La procrastinación puede ser negativa, claro está. Siempre que nos genere ansiedad, acreciente el estrés, derive de un perfeccionismo extremo o tenga su origen en el miedo o la depresión. Pero hay personas que conviven perfecta y funcionalmente con su conducta procrastinadora y esto no les trae ningún problema con ellos mismos ni con su entorno, ni les impide el cumplimiento de sus obligaciones, responsabilidades ni imposibilita la toma de decisiones. La procrastinación puede ser muy perjudicial cuando se transforma en un refugio ilusorio que más que evitar una tarea en particular lo que nos impide es enfrentar la realidad. La procrastinación es un problema cuando se origina en el miedo, en creencias irracionales, en un perfeccionismo paralizante, cuando produce estrés y ansiedad, cuando es una trampa que acrecienta las inseguridades y estropea la imagen de uno mismo y cuando la usamos como castigo, generador de profecías autocumplidas y catastróficas o cuando nos genera rabia, impaciencia, tristeza y merma nuestra autoestima. Es importante descubrir si estamos procrastinando, o vemos esa conducta en personas de nuestro entorno, y descifrar los orígenes y las consecuencias para decidir si hace falta modificarla o no.

Hay incluso autores y teorías que asocian la procrastinación con las altas capacidades y explican cómo es prácticamente imposible que una persona con un cerebro complejo y sobreactivado funcione de una manera perfectamente organizada, metódica, estructurada y obediente. Incluso en el artículo No es pereza, es que soy más inteligente que la media, se cita una frase muy interesante de Bill Gates que concluye que justamente a un procrastinador es a la persona más deseable que él querría contratar: “Siempre voy a elegir a una persona perezosa para hacer un trabajo difícil porque él encontrará una manera fácil de hacerlo”.

Maria Rydkvist dedica en su blog Mom to Gifted un artículo a la procrastinación en el que expone cómo es indisoluble de las altas capacidades y la acepta como un rasgo absolutamente necesario y diferenciador de las personas con mentes complejas planteando que las connotaciones negativas asociadas no son más que otro de los tantísimos mitos que hacen falta desmontar en torno a la superdotación. Entre otras razones y peculiaridades ella expone que dos elementos distintivos y maravillosos de la personalidad de las personas con altas capacidades son la espontaneidad y la curiosidad; y que las tareas rutinarias, obligatorias, estructuradas, repetitivas y metódicas las aniquilan; generando un sinfín de consecuencias negativas en cascada que toda la energía, las conductas y el instinto de las mentes complejas intentará evitar con gran determinación. Por otro lado, nos habla de la pirámide de Maslow invertida y la manera en que un superdotado prioriza las tareas según cuán estimulantes le resulten a su cerebro. La pirámide de Maslow grafica las necesidades humanas en niveles que supuestamente tienen una relación directa con la motivación. Tenemos necesidades básicas, necesidades de seguridad, sociales, de estima y de autorrealización. Pues bien, mientras la mayor parte de la humanidad tiene su motivación graduada en relación directa con la satisfacción de estas necesidades de manera instintiva; en las personas con altas capacidades la autorrealización estaría en la base de la pirámide; la necesidad de ser, de conocerse y de realizarse. La estima, la confianza, la libertad, el amor, el respeto y la independencia están en segundo lugar.  Y luego las necesidades sociales, de seguridad y las básicas, que pueden quedar totalmente relegadas. La necesidad de autorrealización se antepone; se impone en las personas superdotadas a todo lo demás. Maria Rydkvist concluye que la procrastinación es un estado natural y distintivo de las personas con altas capacidades que debe respetarse y aceptar como una conducta adaptativa y hasta como un mecanismo de supervivencia para sus complejas mentes intensas, espontaneas, curiosas y arborescentes.

Gail Post, por su parte, enumera diez razones por las que los niños con altas capacidades tienden a procrastinar y es realmente revelador e importante ser conscientes y cambiar el enfoque para poder aceptar, orientar o apoyar según el caso, y nunca etiquetar, juzgar, criticar ni castigar, forzar u obligarles a ser de una manera que creemos más productiva, funcional o aceptable, cuando no estamos en sus cuerpos, no estamos en sus almas, no estamos en sus mentes y no podemos transformarlos en algo que no son ni adaptarlos a un patrón que no es el suyo y en el que nunca podrán desarrollar su personalidad, su autoestima y su potencial.

Aquí el documento completo de Gail Post, compartido por Soy Superdotado – Tu Refugio, en el que expone los motivos principales para la procrastinación: distracción, desorganización, apatía, éxito, rebelión, perfeccionismo, autosabotaje, inseguridad, vergüenza y depresión. Recomienda descubrir cuáles de entre estas causas son las principales para poder decidir el enfoque o la mejor manera en la que abordar el tema y acompañar.

Penélope no sabía si Odiseo había muerto, ni si iba a volver. Pero sí tenía muy claro que no quería dejar de esperarlo. Y su instinto le llevaba a deshacer el tejido diario cada noche. Las metáforas, como los sueños, no son peligrosas ni inspiracionales en si mismas; eso depende de cómo y para qué las utilicemos. Así que no siempre esperar, postergar o dejar para el último minuto es una señal de alarma. No siempre la procrastinación es perjudicial o disfuncional. A veces puede ser un indicador, una conducta, una característica de la personalidad, un mecanismo de supervivencia, una especie de antídoto contra la rutina para mentes extremadamente complejas, sensibles, curiosas, espontaneas, creativas, arborescentes y libres.

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Bullying y altas capacidades

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La palabra bullying no está en la RAE. No sale en el diccionario. Es un anglicismo. Y no es algo menor que el español haya tenido que importar una palabra para nombrar una cosa, y después buscar una manera más apropiada de llamarle y traducirla como acoso escolar. Porque cuando no hay palabras, difícil es visibilizar los problemas. Muchas veces nombrar las cosas es el primer paso para ver y posteriormente afrontar y solucionar.

Si intentamos una traducción literal de bullying sería algo así como torear. Porque bull es toro, y la verdad es que la palabra torear nos devuelve una imagen muy nítida y certera de la situación.

Cuando éramos niños. Cuando íbamos a la escuela. Cuando estábamos creciendo, intentando hacernos un lugar en el mundo y en la sociedad, no solo no estaba en el diccionario, sino que no existía la palabra bullying ni el acoso escolar. Había que sobrevivir y aceptar. Había que aguantar. Porque ese problema no existía. No tenía nombre. Había que volver llorando a casa y sentir que algo deberíamos haber hecho para que nos trataran así. Se podía tener la suerte de que al menos un profesor nos quisiera un poco por ser buenos alumnos, por ser responsables y aplicados. Pero tal vez no. Tal vez ni al docente le gustara tener en clase un alumno que hiciera tantas preguntas o que pareciera tan entusiasmado o que terminara siempre demasiado pronto la tarea. Mucho menos si ese alumno se ponía a hablar y a hacer bromas y a tirar tizas porque se aburría en extremo.

Cuando éramos niños. Cuando íbamos a la escuela. No solo no había una palabra para nombrar el acoso, para visibilizar el bullying. Había personas que tampoco tenían nombre. Eran la gorda, el marica, la ciega, el traga, la fea, el negro, la puta, el chino, la flaca, el miope, la enana, el rengo, la mosquita muerta, el bizco, la retrasada. Y lo normalizábamos. Aguantábamos. Solo deseábamos que el nuestro no fuera el peor de todos.

No está nada mal que hayamos importado un anglicismo para llamar al fin a las cosas por su nombre. No está mal que ahora podamos ver y a partir de ahí empezar a hacer algo. Y darles herramientas a nuestros niños y jóvenes para que tengan suficiente confianza en si mismos, suficiente voz, suficiente autoestima, asertividad, habilidades sociales y gestión emocional como para mirar al acosador y hacerle frente; ya sea denunciando, hablando, neutralizando o ignorándolo completamente.

No está nada mal que hayamos tenido que tomar prestada una palabra extranjera para poder ponerle nombre a las cosas. Porque cuando las cosas se nombran es cuando se les da forma, sustancia, entidad; y es solo a partir de ahí que realmente se pueden solucionar.

Pero, así como en el toreo, tal vez para solucionar el problema tengamos que ir más atrás y más adentro y preguntarnos también qué está experimentando el niño que acosa para reproducir esa violencia. Qué está viviendo a escala individual, familiar y social. Porque, no nos olvidemos, el toro tampoco es el verdugo en la arena.

Artículos y resultados de los primeros estudios realizados por Javier Tourón en torno al acoso escolar en niños y jóvenes con altas capacidades intelectuales.

https://www.javiertouron.es/etiqueta/bullying/

https://www.javiertouron.es/acoso-cyberacoso-los-mas-capaces-primeros-resultados/

Artículo del blog de Altas Capacidades y Talentos sobre acoso escolar y cómo evitarlo.

http://www.altascapacidadesytalentos.com/evitar-el-bullying/

Artículo de Carmen Sanz Chacón en El mundo del superdotado para detectar las señales del acoso escolar.

https://www.elmundodelsuperdotado.com/superdotados-acoso-escolar/

Artículo sobre acoso escolar del blog 20minutos. Los niños con altas capacidades, invisibilizados otra vez.

https://blogs.20minutos.es/madrereciente/2019/05/02/el-23-de-los-casos-de-acoso-social-en-los-colegios-es-a-ninos-con-tea-discapacidad-deficit-intelectual-o-de-atencion/

Escher

Aprendiz viso-espacial

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En el reino animal hay algunas especies que tienen características visuales muy curiosas. Los tarsios, por ejemplo, son unos primates con los ojos muy grandes. Son los mamíferos con los ojos más grandes en relación al tamaño de su cabeza. Los ojos están fijos así que, para contrarrestar esta inmovilidad, su cuello gira hasta 180 grados. Tienen una córnea también muy grande que les da una visión nocturna muy detallada.

También existen unos peces de cabeza transparente y llena de líquido que tienen los ojos flotando en su interior. Cada ojo tiene dos partes, una relativamente parecida a cualquier otro ojo animal, y otra que es un espejo curvo que recibe la luz y la refleja al ojo principal. Esta compleja estructura ocular les permite ver hacia abajo y hacia arriba al mismo tiempo.

Los camaleones, por su parte, tienen una vista bastante nítida de día, pero muy pobre durante la noche; aunque su principal peculiaridad es la movilidad de los ojos. El párpado es múltiple y cónico, y le permite dejar tan solo una diminuta porción de iris al descubierto que pueden dirigir hacia cualquier punto individualmente. Gracias a esta increíble mecánica ocular, pueden estar completamente quietos y camuflados y aún así cubrir 360 grados de visión de su entorno.

Tal vez resulte extraña o un tanto incomprensible toda esta introducción, que parece más apropiada para un blog sobre extrañezas del mundo animal que para uno asociado a las altas capacidades intelectuales. Pero sí tiene que ver, y mucho.

No nos resulta difícil comprender ni aceptar con absoluta naturalidad que estos animales tienen unas características muy específicas que les hacen únicos, y que determinan su manera de relacionarse con el mundo y de funcionar dentro de su hábitat. Podríamos afirmar sin demasiada extrañeza que estas peculiaridades de su fisonomía afectarán con seguridad su manera de obtener alimento, de moverse, de protegerse y de relacionarse con sus iguales, con sus presas y con sus predadores.

¿Por qué creen entonces que nos es tan difícil aceptar que dentro de un grupo de personas cada una tenga una manera especial de ver, sentir, pensar, actuar, expresarse y relacionarse? ¿cómo puede costarnos tanto entender que cada persona tenga una individual y característica, peculiar y única manera de ser?

¿Se nos ocurriría evaluar a un pez de cabeza transparente por su capacidad para trepar a un árbol? ¿o juzgar a un mono tarsio por el tamaño de sus ojos y exigirle que los mueva en lugar de mover el cuello? ¿o puntuar al camaleón por sus habilidades natatorias o por su velocidad de vuelo en lugar de valorar y maravillarnos con su increíble capacidad para camuflarse y con sus ojos de visión panorámica?

Pues todo esto es lo que ocurre habitualmente en la escuela. Todos los niños son forzados a aprender con los mismos métodos, evaluados con los mismos patrones, puntuados con los mismos exámenes y juzgados según sus habilidades dentro de determinados estándares. No solo no apreciamos sus peculiaridades, sino que les exigimos adecuarse a una estructura que atenta, no solo contra su naturaleza sino de manera aún más alarmante, contra su integridad psicológica y emocional.

Hay una enorme cantidad de material, artículos y recursos para profundizar en el tema, pero lo que ofreceremos en esta entrada es un acercamiento general, dentro de las altas capacidades, a la problemática de los llamados aprendices viso-espaciales. Al final de esta entrada dejaremos los enlaces a varios textos publicados sobre el tema que son de gran utilidad para comprenderlo en profundidad. Es muy importante conocer, porque como ocurre con el descubrimiento de otros tantos enfoques, genera alivio y aporta herramientas para transformar lo que podría parecer un problema en una puerta mágica.

Un gran porcentaje de niños y, en consecuencia, los métodos más extendidos de enseñanza podrían englobarse en lo que llamamos tipo de aprendizaje secuencial y auditivo. Leer, escribir, deletrear, calcular, planificar y categorizar son tareas fundamentalmente secuenciales. Seguir procesos, ir de lo simple a lo complejo, de lo particular a lo general, de las partes al todo y dentro de determinados límites espacio temporales son las bases del pensamiento, de la enseñanza y del aprendizaje auditivo-secuencial. La escuela toda está estructurada como una muñeca rusa de manera secuencial, lineal y repetitiva. Y los alumnos son educados y evaluados siguiendo estas premisas.

Pero no todos los niños funcionan, aprenden, experimentan y razonan así. Así como, gracias a la diversidad de la naturaleza, no todos los seres vivos en el planeta son de la misma especie, existen, además de los auditivo-secuenciales, los aprendices viso-espaciales. Y si nos forzamos a observarlos con el mismo enfoque que nos exige el sistema educativo tradicional diríamos que son impulsivos, que no saben planificar ni posponer la gratificación y que son terriblemente desorganizados. Pero lo peor de todo es que no solo lo “diríamos“, sino que realmente lo decimos cada día, haciéndoles sentir que hay algo que no está bien en ellos, que no son como esperamos y que son mediocres o incluso pésimos estudiantes.

Pero, si nos atrevemos a observarlos con otros ojos podríamos decir que se abstraen y concentran muy profundamente cuando disfrutan de algo, que tienen una enorme imaginación, un llamativo sentido del humor, una gran habilidad para proponer ideas originales y una sorprendente capacidad para vivir el momento presente. Todo esto tiene una causa muy clara: los dones del hemisferio derecho.

¿Cómo reconocer a un aprendiz viso-espacial? Si nos llaman la atención su capacidad artística y creativa, su imaginación e inventiva, su poder de observación, su memoria visual, su sentido de orientación, su capacidad para contar historias y su particular y agudo sentido del humor. Y a la vez es evidente que no se les dan nada bien, e incluso les irritan, los juegos de memoria, los ejercicios secuenciales y las tareas repetitivas, lo más seguro es que estemos ante un niño cuyo hemisferio cerebral derecho está muy desarrollado.

El problema que tenemos delante radica en que generalmente en el aula se le evaluará de acuerdo con sus habilidades para la lectura, la escritura descriptiva, la memoria, el aprendizaje lineal, su capacidad para retener instrucciones secuenciales y prestar atención. Así que, muy probablemente, este niño tan entusiasta, intenso, creativo será visto por sus maestros como un alumno lento, distraído y caótico, y tendrá la agenda llena de llamados de atención para sus padres y los boletines de calificaciones plagados de injustos suspensos.

Algunos descubrimientos que pueden ser también reveladores y ayudar a desarrollar herramientas más eficaces para mejorar notablemente el rendimiento de los aprendices viso-espaciales son: su predilección por los retos y desafíos y los enfoques que involucren de algún modo las aptitudes del hemisferio derecho; como pueden ser utilizar las emociones, el humor, o la multidisciplinariedad. Aunque pueden tener problemas para resolver tareas sencillas, repetitivas y secuenciales, pueden ser brillantes con material más complejo. Si la tarea a desarrollar no necesita de la intervención del hemisferio derecho, el nivel de atención, implicación, interés y, consecuentemente, el rendimiento disminuyen de forma muy notable. En síntesis, si no pueden usar ambos hemisferios, su capacidad de aprendizaje no solo se ve mermada, sino incluso totalmente anulada.

¿Cómo permitirles desarrollar su potencial y descubrir su talento cuando son niños que se sienten a contramano, cuando sus destrezas no forman parte del programa educativo? ¿Cómo evitar que se sientan inútiles, mediocres e inadaptados? ¿Cómo ayudarles a que dejen de pensar que no valen, que no pueden, que no sirven, que nunca lo conseguirán?

Los niños viso-espaciales necesitan mucho material visual, diagramas, esquemas, demostraciones, material manipulativo, interactivo, dibujar los conceptos, traducirlos a imágenes y en el espacio. Recuerdan mucho más lo que ven que lo que oyen. Y aumenta su memoria auditiva cuando lo que oyen está asociado a la música. Su orientación en el espacio es infinitamente mejor que en el tiempo.

Ser puntual, trabajar contra reloj, cumplir plazos y ajustarse a horarios establecidos puede ser muy difícil y estresante para los niños viso-espaciales. El tiempo puede ser un enemigo monstruoso para ellos, mientras el espacio constituye su mejor aliado.

Mientras los aprendices secuenciales aprenden del ensayo y el error, los viso-espaciales un día empiezan directamente a caminar, a decir frases largas, a dominar una segunda lengua o a montar en bicicleta. Esperan. Observan. Llevan a cabo un complejo mecanismo interno hasta que, de pronto, lo consiguen. Ejecutan el paso 10 directamente. Y les sería imposible explicar cómo llegaron ahí. Simplemente, lo consiguen.

Si se les pide que sinteticen algo, probablemente les resulte muy complicado. Lo suyo es el análisis. Desglosar. Relacionar. Cuestionar. Complejizar. Formular hipótesis. Cambiar de enfoque. Construir. Innovar. Descubrir. Investigar.

Si se les pide que sigan una serie de instrucciones expresadas de forma oral, probablemente les resulte muy complicado. Lo suyo son los esquemas, los mapas, los diagramas, los gráficos, las infografías, el material visual.

Si se les pide que realicen cálculos, probablemente les resulte muy complicado. Lo suyo es el razonamiento.  A veces pueden llegar a entender teorías y ecuaciones extremadamente complejas, pero no ser capaces de recordar las tablas de multiplicar.

Si se les anima a desarrollar sus propios métodos y a introducir la emoción en la tarea, ya sea a través de desafíos, retos, humor, o sencillamente permitiéndoles motivarse y conseguir los objetivos a través de temas o contenidos que les apasionen; los resultados pueden ser deslumbrantes. Si se sienten emocionalmente seguros, contenidos y confían en que pueden ser ellos mismos y no serán juzgados o rechazados, sino valorados y apoyados; podemos verdaderamente transformar a alumnos desmotivados, que no aprenden, no atienden, no rinden ni se comprometen, en niños creativos, alegres, entusiastas y brillantes. Y no es por obra de la magia ni de ningún milagro, sino simplemente por permitirles que fluyan y expresen libremente ese talento y potencial que siempre y en todo momento, aunque no pudiéramos ver, había estado ahí.

Recomendamos enormemente consultar el blog de La Rebelión del Talento que tiene una categoría específica con varios artículos sobre aprendices viso-espaciales, que nos han nutrido en la redacción de este texto.

https://aacclarebeliondeltalento.com/category/entendiendo-las-altas-capacidades/aprendiz-viso-espacial/

La hora del hemisferio derecho

https://elpais.com/elpais/2013/02/15/eps/1360927595_598327.html

El poder del hemisferio derecho

https://lamenteesmaravillosa.com/el-poder-del-hemisferio-derecho/

Origen, evolución y relación entre superdotación y talento viso-espacial

https://momtogifted.wordpress.com/2016/10/03/sobre-el-origen-y-evolucion-del-superdotado-viso-espacial/

adiccion

Altas capacidades y adicción

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¿Qué es una adicción? ¿qué imagen se nos viene a la cabeza cuando pensamos en la palabra adicción? ¿por qué es importante pensar y hablar y hacernos preguntas sobre las adicciones? ¿en qué medida afectan o pueden afectar más a las personas con altas capacidades?

Según la etimología, un adicto era una persona que por sentencia era adjudicada a su acreedor. Según el derecho romano arcaico quien tenía una deuda y no podía pagarla, era entregado como esclavo. Pagaba con su persona. Se volvía propiedad del otro. Ya no era dueño de si mismo.

Eso es la adicción. Dejar de ser dueño de uno mismo. Depender; ya sea de una actividad, sustancia, cosa o persona. No ser capaz de funcionar si no es aferrados a ese algo fuera de nosotros que lleva el control de nuestra vida, de nuestra voluntad y de nuestro poder de decisión.

Pensamos en seguida en las drogas. En el tabaco. En el alcohol. También, y en una segunda oleada de imágenes, pensamos en las apuestas, en el sexo, en los medicamentos. Y ya vamos dejando más relegada -y no precisamente por casualidad- la idea de la adicción al móvil, a los videojuegos, a la televisión, a las redes sociales, a la comida, al azúcar. Al trabajo, al dinero, al consumo. A las personas, a las relaciones tóxicas.

Esos grupos de imágenes relacionadas con las adicciones no vienen en ráfagas al azar. Las que vienen en último lugar, e incluso las que no vienen, tienen un significado y un por qué. Son las que más se nos resisten, las que más tememos, las que no queremos ver porque tal vez revistan un riesgo mayor en nuestro entorno más cercano y nos cueste ver las señales o temamos no estar preparados para afrontarlas.

Tal vez miramos el problema como algo que nos queda lejos, que por suerte hemos evitado, que no nos afecta ni nos atañe. No bebemos. No fumamos. No consumimos drogas. No pisamos jamás una casa de apuestas. No nos automedicamos. No comemos compulsivamente. Y casi no tenemos tiempo de ver televisión ¿no?

Bien. Las conductas adictivas no siempre están ahí. Con esos rótulos. En esos lugares. Ni tienen esos nombres ¿Sabemos exactamente cuántas horas pasan nuestros hijos con el móvil, la tablet, el ordenador o frente al televisor? ¿Sabemos exactamente qué ven, qué hacen, a qué juegan y con quién? ¿y qué y cuánto comen o beben antes, durante y después de esa indefinida e imprecisa cantidad de horas que pasan frente a la pantalla?

No hace falta que respondamos estas preguntas ante nadie. Pero sí es muy importante que nos hagamos estas preguntas a nosotros mismos ¿cuántas horas trabajamos al día? ¿cuántas horas vemos de televisión o estamos pendientes del móvil y de las redes sociales? ¿cuántas cosas de las que compramos, consumimos, hacemos, bebemos, comemos, pensamos, decidimos al día son realmente necesarias, saludables, útiles, éticas, sostenibles? ¿cuántas decidimos libremente? ¿cuántas tienen verdadero sentido?

Es importante tomar conciencia de una cosa. Cómo afecta a nuestro cerebro y cómo se establece la conducta adictiva. Porque esa es la base de todo. Si en nuestros hijos se establece el patrón, da igual lo inofensivo que nos parezca eso a lo que dedican más tiempo del que deberían. Si les cuesta desenganchar. Si se ponen agresivos. Si se esconden o buscan la manera o mienten o le restan ansiosamente importancia. Si olvidan hacer otras cosas. Si dejan una cosa y van a por la otra. Si les cuesta poner ganas y atención en todo lo demás. Tal vez estemos tranquilos porque todavía son pequeños, porque están en casa, porque nos cuentan las cosas, porque nosotros somos personas sanas, porque les damos amor, porque los escuchamos, porque no somos indiferentes. Tal vez no estemos alarmados, pero en nuestros hijos pueda estar desarrollándose una conducta adictiva que hoy cubren con el móvil, la tablet, el ordenador y la tele, y mañana reemplacen por cualquier otra cosa. Porque lo peligroso no es a qué, lo peligroso es la conducta en sí misma. Es el funcionamiento y la estructura de la adicción. Es cómo eso, muy fiel a su etimología, se adueña de la persona y le impide llevar el control sobre su vida.

En el cerebro, el sistema límbico -en gran parte responsable de nuestras emociones- aloja los centros de castigo y recompensa. Los centros de recompensa responden a estímulos naturales y nos causan placer. El placer que nos produce la comida y el sexo es el encargado de preservar nuestra especie. Pero cuando nuestro centro de recompensa es abordado por un estímulo artificial muy fuerte, produce un placer tanto más intenso que el que generan las sustancias y actividades normales y cotidianas que no solo les deja rezagadas para siempre, sino que pide ser activado a ese mismo nivel. De alguna manera nos modifica los baremos. Corre el cero de lugar. Y no solo necesitamos más para llegar al mismo placer, sino que por debajo de cero lo pasamos mal. Y cada vez necesitamos más para sentirnos en cero. Y mucho más para volver a sentir placer. Y ese corrimiento del cero no se produce una vez, es perpetuo y cada vez más acelerado mientras no se consigue salir del patrón.

La adicción es peligrosa siempre, esté activada por la sustancia o actividad que sea. No ser conscientes de los rasgos propios de una conducta adictiva para poder evitarla, o detectarla si se ha iniciado y tratarla, en los niños es más peligroso todavía. La sobre excitabilidad e hipersensibilidad asociadas a las altas capacidades, la propia estructura compleja y arborescente del pensamiento, la mayor propensión a la autoexigencia, a la introspección; el aislamiento, la incomprensión, la soledad, la ansiedad, la depresión que pueden sufrir las personas con altas capacidades si no consiguen confiar en sí mismas, sentirse comprendidas y explorar y desplegar su potencial pueden ser un riesgoso caldo de cultivo para el desarrollo de conductas adictivas.

En el artículo “Gifted, Talented, Addicted” de Douglas Eby se enfoca la relación entre altas capacidades y adicción como un intento de apagar la hipersensibilidad, atenuar la sobreexcitabilidad, refugiarse, evadirse, aislarse de un entorno percibido como ajeno, hostil, incómodo, extraño e inabordable. Cita el artículo “Una descripción bioantropológica de la adicción”, de Doris y David Jonas donde se analiza que “un sistema nervioso tan exquisitamente desarrollado y capaz de percibir los cambios más ínfimos en las señales ambientales se ve claramente superado y llevado a la disforia1 cuando su portador debe sobrevivir entre los estímulos exponencialmente aumentados y permanentes de su entorno…Los individuos más sensibles corren un mayor riesgo de intentar aliviar su incomodidad alterando sus percepciones con sustancias depresoras”.

1 disforia: estado de insatisfacción generalizada que puede derivar en síntomas ansiosos, maníacos o depresivos.

Dentro del mismo artículo también se cita el trabajo de Stephanie Tolan, autora de ficción y oradora sobre superdotación, quien afirma que “Al no entender la fuente de su frustración o las formas de aliviarla, las personas superdotadas pueden optar por mitigar su dolor mediante el uso de alcohol, drogas, alimentos u otras sustancias, o caer en comportamientos adictivos. O simplemente acurrucarse y vivir sus vidas en modo supervivencia.”

Por todo esto, es muy importante hacernos las preguntas, respondérnoslas con total sinceridad y sin miedo. Repasar en nuestra cabeza cuáles fueron las imágenes que nos vinieron a la mente al leer la palabra adicción. Revisar cuáles son las que vimos en último lugar. Y no para preocuparnos, sino para ocuparnos. Ocuparnos en educar, en informar, en observar, en prevenir, en tratar, en actuar de la manera que sea necesaria.

 

 

Algunos artículos y material bibliográfico y audiovisual que sirven como recurso para informarnos y prevenir.

 

El diario amarillo de Carlota · Gemma Lienas

Los diarios de Carlota son novelas de ficción orientadas a jóvenes que abordan temas como el feminismo, la sexualidad, la violencia y la inmigración, entre otros. En el diario amarillo Carlota recopila información sobre las adicciones y las drogas. Es una lectura que recomendamos ya que aborda temas y cuestiones como: los tipos de drogas que existen, qué efectos producen, por qué son peligrosas las adicciones, qué es el síndrome de abstinencia; con una claridad, apertura y naturalidad que muchas veces cuesta poner sobre la mesa y es necesaria para educar y concientizar.

 

El cigarrillo electrónico: Los adolescentes no perciben el riesgo

https://elpais.com/sociedad/2018/09/13/actualidad/1536864235_208942.html

 

Lo an Behold: Ensueños de un mundo conectado · Werner Herzog

En este documental, el cineasta presenta la historia de Internet desde sus orígenes en 1969 y sopesa los aspectos positivos y negativos de su influencia en la sociedad.

https://youtu.be/SSbhsPNnVWo

 

Los gurús digitales crían a sus hijos sin pantallas

https://elpais.com/sociedad/2019/03/20/actualidad/1553105010_527764.html

 

Ventajas y riesgos de educar en la era digital (analizando los indicadores de un uso tóxico o adictivo de la tecnología y sugerencias de prevención según la Asociación Americana de Psiquiatría)

https://elpais.com/elpais/2018/12/28/mamas_papas/1545984716_407266.html?fbclid=IwAR2fjAfJzip5rfjTrw9Qx8X9S6rgQKTCHSw5aMs9pO7hKc1gQcPZAJBiMF8

 

Artículo citado sobre superdotación y adicción (en inglés)

Gifted, Talented, Addicted · Douglas Eby

http://talentdevelop.com/articles/GTA.html

 

Más articulos sobre altas capacidades en nuestro blog.

 

 

Imagen extraída de la publicación National Geographic · Science of Addiction

igualdad

Educar para la igualdad

By | Altas Capacidades, Mujer | No Comments

El 8 de Marzo se celebró el Día de la Mujer. Y miles de personas en todo el mundo salieron a la calle para ser vistas, para ser oídas, para hacer historia, para luchar por la igualdad.

Porque mientras no exista verdadera igualdad habrá que hacer un esfuerzo extra para generar conciencia, para romper estereotipos, para conseguir salvar todas las brechas y abrir todas las puertas. Para erradicar cualquier tipo de violencia y para que ya no haga falta salir a la calle ni dar ninguna explicación. Porque mientras no exista verdadera igualdad habrá que seguir contrarrestando una realidad cargada de acciones, mensajes y situaciones que están ya tan normalizados que creemos son totalmente inofensivos, pero no lo son.

Les compartimos una selección de vídeos, libros, películas y biografías que nos han parecido muy valiosos y motivadores y pueden ayudar a trabajar la igualdad porque invitan a tomar conciencia, porque dan herramientas para mirar la realidad desde otra perspectiva, porque fomentan el pensamiento crítico, porque enseñan con el ejemplo, porque inspiran.

Nos parece muy importante aclarar que esta selección que compartimos no es para educar a las niñas. Es para educarnos a todos. Niñas, niños, madres, padres, abuelos, abuelas, maestros, maestras.

Porque todos necesitamos entender, fomentar y construir la igualdad.

Juntos.

 

Vídeos

 

Brecha salarial

¿Cómo reaccionan los niños ante una retribución desigual después de realizar el mismo trabajo?

https://youtu.be/L_fZun-_QnQ

 

Brecha de sueños

¿Cuánto más grave que la brecha salarial es que una niña ni siquiera sueñe, ni se atreva a desear ser lo que quiere ser?

https://youtu.be/S3_DDLGIpaM

 

Estereotipos de género

Desde muy pequeños los niños ya tienen asociado el género a la profesión.

https://youtu.be/pJvJo1mxVAE

 

Dale una bofetada

¿Cúan absurdo puede ser para un niño imaginarse ejerciendo violencia sobre una niña?

https://youtu.be/Rn4PVsKXE5k

 

Libros

 

El diario violeta de Carlota – Gemma Lienas

Carlota recibe por su cumpleaños un regalo especial. Su abuela le regala un diario violeta y la anima a ponerse unas imaginarias “gafas violetas” para observar situaciones cotidianas que, aunque parecen normales e incuestionables, resultan totalmente injustas y discriminatorias. El diario violeta de Carlota invita a reflexionar y cuestionar la situación de la mujer. Nos ayuda a pararnos a pensar y detectar cuándo pensamos, hacemos y decidimos libremente y cuándo, sin darnos cuenta, actuamos según unos modelos impuestos que colocan a la mujer en una posición de inferioridad.

carlota

Querida Ijeawele o Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie

Este libro nació de la petición de una amiga que acababa de tener una hija y le pidió a Chimamanda consejo para su educación en la igualdad. Ella le respondió entonces en una entrada de Facebook que más tarde se convirtió en un texto más extenso: 15 consejos para educar a su hija. Y que valen tanto para ella como para que todas las madres y los padres reflexionen sobre cómo han sido criados y qué quieren transmitir a sus hijos.

«En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. Dile que si algo la incomoda se queje, grite.»

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes – Elena Favilli y Francesca Cavallo

Este libro cuenta las historias de vida de 100 mujeres valientes que se atrevieron a soñar, a romper estereotipos, a saltarse las normas, a ser libres, a luchar cada día por ser quienes eran de verdad y no lo que quisieron hacerles creer que podían o debían ser.

Los chicos y las chicas – Brigitte Labbe y Michel Puech

Dentro de la colección Piruletas de Filosofía este título invita, con un lenguaje claro y directo, a reflexionar acerca de las diferencias entre los sexos y cómo hay algunas naturales y reales mientras otras son impuestas y aprendidas.

piruletas

Películas

 

Estos tres largometrajes de animación de Studio Ghibli, dirigidos por Hayao Miyazaki, nos muestran -como la inmensa mayoría de sus películas- protagonistas femeninas valientes, autosuficientes y con una gran confianza en si mismas; seguras de seguir su instinto y luchar por sus principios. Ellas construyen fuertes e incondicionales relaciones de amor, complicidad y confianza con un compañero que nunca es su salvador sino su igual; y dan un maravilloso ejemplo diametralmente opuesto al que se ofrece en la versión del amor romántico de los cuentos clásicos o las películas de Disney.

 

Kiki, la aprendiz de bruja

La princesa Mononoke

El viaje de Chihiro

 

La historia de Alicia en el País de las Maravillas, tanto en sus múltiples versiones literarias como en las cinematográficas (la más maravillosa de ellas -muy subjetivamente hablando- la versión de Tim Burton) también es un ejemplo de protagonista femenina valiente y decidida a seguir sus sueños y romper con los estereotipos.

 

 

Biografías

 

Aunque las colecciones de biografías todavía necesitan equilibrar el número de vidas de mujeres en relación al de personajes masculinos, estas dos, orientadas a público infantil, sí que tienen una selección interesante.

 

La colección Me llamo presenta personajes universales. Destinada a público juvenil, cada libro trata una figura de la historia, de las ciencias, del arte, de la cultura o del pensamiento.

 

Me llamo…Cleopatra

Me llamo…Agatha Christie

Me llamo…Marie Curie

Me llamo…Ana Frank

Me llamo…María Callas

 

La colección Otras Princesas presenta mujeres latinoamericanas que escribieron su propia historia en la vida real y no en un cuento de hadas. Mujeres pioneras que trascendieron los límites de su época.

 

Otras princesas…Frida Kahlo

Otras princesas…Clarice Lispector

Otras princesas…Alfonsina Storni

 

Imagen editada de la portada del libro El amor y la amistad (Brenifier – Després)

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El dragón dormido

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La imagen del dragón dormido como una metáfora de la invisibilidad de los niños con altas capacidades y la importancia del diagnóstico, nos llega de la mano de Linda Kreger Silverman y su libro Giftedness 101.  Ella es psicóloga clínica, escritora y fundadora del Centro de Desarrollo de la superdotación de Denver. Ha forjado el término de “aprendiz viso-espacial” y ha buscado herramientas para vencer la invisibilidad de los niños con altas capacidades, tan habitual no solo en las aulas sino también muchas veces en las propias familias.

Hay muchas imágenes que pueden venirnos a la cabeza. Metáforas de algo que parece una cosa que no es. Y que muchas veces es rechazado, negado, temido, subestimado o juzgado negativamente; cuando en realidad representa la esencia misma de una persona y de su identidad más auténtica, y no hay mejor decisión que dejarla libre, permitirle naturalmente fluir.

Podemos pensar en el patito feo. Y en el león cobarde del Mago de Oz. Y en el animal protector invocado con el conjuro Expecto Patronum de Harry Potter. Y en el mito de Superman: un hombre con habilidades extraordinarias camuflado en un personaje torpe y débil. Y también en un dragón dormido.

Y es así. Como tan bien describen las palabras de la autora Linda Kreger Silverman. Hay más de lo que se ve a simple vista. Y hay que saber buscar. Y vivimos enloquecidos y cegados por la rutina y las preocupaciones. Y a eso se suma que muchas veces ni siquiera tenemos ojos ni percepción ni sensibilidad para ver. Para ver realmente lo que tenemos delante en toda su magnitud.

Porque no ver al dragón, no nombrarle, no atreverse a despertarlo, no afirmar que en su interior aloja una fuente inagotable de energía, pasión, certeza y creatividad es imperdonable. Inadmisible. No solo por lo difícil que es para un niño, y para cualquier persona, tener que negar su esencia más verdadera, y por todo lo que ellos se perderán de sí mismos, sino por lo que su entorno cercano, su contexto, la sociedad entera se perderán todo el tiempo que ese patito feo no sepa que es un cisne, que ese león siga creyendo que no tiene suficiente fuerza y valentía. Todo el tiempo que el dragón siga dormido.

“Hay más. Para algunas personas hay más de lo que se ve a simple vista. Cuando uno sabe qué buscar, un don aparece de improviso, expresándose de manera inesperada: en un simple dibujo, en una excusa muy inteligente para no haber hecho la tarea, en un chiste muy audaz, en una pregunta fascinante, en un ingenioso giro en una frase, la absoluta concentración en una actividad, un simple esquema del interior de una calabaza en lugar del exterior, una pasión inquebrantable, un enorme sentido de la justicia, una analítica quietud en medio del caos. Todos ellos cualitativos indicadores de superdotación. Si uno nota que hay algo especial en un niño y le transmite un destello de reconocimiento, el dragón dormido en su interior puede despertarse y comenzar a avivar fuego dentro de su alma.”

Giftedness 101 · Linda Kreger Silverman, PhD

 

 

Ilustración original de Studio Ghibli · El viaje de Chihiro

cerebro bicicleta

Cerebro bicicleta

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Gracias a un artículo que nos compartió una mamá de la asociación hemos conocido la labor de Ian Byrd. Leyendo su página https://www.byrdseed.com/ hay muchas cosas que acabamos de descubrir y queremos compartir. Encontramos una persona que escribe, crea, expone y produce material y vídeos para ayudar a los educadores a mejorar sus recursos a la hora de motivar a sus alumnos con altas capacidades.

Lo primero que nos llamó la atención, y era el eje de la publicación inicial, fue el concepto que utiliza y denomina cerebro bicicleta. Buscando profundizar esta idea descubrimos su página y esta noción era parte de una entrada más completa que hablaba de cómo ciertas imágenes y metáforas pueden ayudarnos a entender más rápida y fácilmente a los alumnos con altas capacidades.

El término cerebro bicicleta estaba empleado para expresar el concepto de límite mínimo de velocidad. Uno puede montar en bici muy muy muy despacio, pero hay un límite de velocidad mínima y es el que, si superamos, nos hará perder el equilibrio y caer inevitablemente. Todo quien haya montado en bicicleta puede entender perfectamente de lo que estamos hablando. Si vamos demasiado despacio, perdemos estabilidad, y en cuanto aceleramos nos sentimos más seguros y recuperamos el control, el rumbo y el entusiasmo.

Lo mismo pasa cuando un alumno está en clase y se le fuerza a ir tan despacio que empieza a perder el control, el rumbo y el entusiasmo y cae, no literalmente al suelo, sino en la distracción y el aburrimiento. Los alumnos con altas capacidades tienen un límite mínimo de velocidad mayor, necesitan moverse más rápido para mantenerse alerta, para estar atentos y para involucrarse con lo que está pasando. De otra manera, desconectan. Y eso puede derivar en una mañana de aburrimiento y distracción, pero a la larga puede transformarse en una desmotivación crónica y falta de sentido e interés, para más tarde, y en el peor de los casos, derivar en aislamiento, ansiedad, rebeldía, depresión o fracaso escolar.

Entonces, antes de juzgar a un alumno con altas capacidades por su falta de atención, por su apatía o sus problemas de conducta, habría que pensar por qué pasa esto y cómo el aburrimiento es como una bicicleta que se mueve demasiado lento, hasta que pierde el equilibrio y se estrella.

El artículo original utilizaba más metáforas, y me parece muy importante compartirlas. Hablaba también de compañeros intelectuales. Se refería a la soledad y el aislamiento que puede llegar a sentir un niño de altas capacidades totalmente fascinado con un tema en relación a sus compañeros de clase. Ponía el ejemplo de un niño apasionado por los dinosaurios en medio de la clase de infantil. Y la diferencia abismal entre su entusiasmo, la profundidad de su sed de conocimiento y las preguntas que se formulaba en relación al nivel general y a los contenidos que estaban aprendiendo en clase. Ni sus compañeros ni los propios profesores tenían interés por seguir su ritmo o inquietud. Esto nos recordó a la noción de disincronía, tan frecuente también, no tanto a nivel interno, cuando la madurez intelectual y la emocional no concuerdan, sino a nivel externo, cuando la edad mental dista enormemente de la cronológica. Así ocurre, que es mucho más probable que un niño con altas capacidades se sienta infinitamente más comprendido y en sintonía y disfrute de la compañía de adultos con quienes compartir, que nutran y acompañen sus intereses, le escuchen y dialoguen, que con sus compañeros de clase que a nivel intelectual pueden hacerle sentir muy solo y fuera de lugar.

Otra imagen que Ian Byrd utilizó para explicar cómo (y no por qué) los niños con altas capacidades podían ser alumnos tan difíciles y tener bajo rendimiento era una simple captura de pantalla de la típica pregunta de test de CI. Cuatro cuadrantes. Tres de ellos con gráficos, parecidos entre sí, pero no iguales. Y el cuarto cuadrante, vacío. No había un orden lineal ni secuencial. Ni siquiera una pregunta. Ni ninguna indicación. Solo un cuadrante vacío y cuatro opciones debajo de cómo llenarlo.

Esa simple imagen consiguió que los niños se interesaran inmediatamente, comentaran sus ideas sobre la lógica a seguir para hacer su elección e intentaran explicar a los demás por qué elegir una opción y no otra. Lo consiguieron muy rápido, sin ayuda y sin reglas. Ese tipo de razonamiento abstracto que combina patrones, pensamiento lateral y deducciones lógicas e intuitivas son típicos de observar en las personas con altas capacidades. Y sí, es cierto, ese mismo alumno que se dio cuenta de esto al instante, también tiene problemas para aprobar los exámenes, llevar una agenda, hacer sus deberes o prestar atención en clase. Pueden ser brillantes, entusiastas y creativos, pero no precisamente en las destrezas y habilidades en las que les miden y evalúan y dentro de los patrones que les exige la escuela.

Seguimos curioseando en la web https://www.byrdseed.com/ y nos encontramos un extenso listado de artículos sobre necesidades sociales y emocionales de los niños con altas capacidades, y una colección de contenidos audiovisuales orientados a profesores y alumnos sobre temas tan diversos como idiomas, escritura, literatura, geometría, pintura en acuarela o etimología científica. Entre las lecciones favoritas encontramos: Cómo crear una criatura, Misión de supervivencia lunar, Rasgos de un personaje, Construcción de analogías creativas y Presentaciones con profundidad y complejidad, entre otras.

Un pequeño detalle es que todo el contenido y la web están en inglés. Esperamos eso no suponga un gran obstáculo. Al final con la expansión del bilingüismo, si no somos los padres serán nuestros hijos los que nos ayuden a aprovechar y compartir todo el material que hay a nuestro alcance.

¡No estamos solos! ¡Hay esperanzas!

 

La página web de Ian Byrd es https://www.byrdseed.com/ y el artículo original con sus tres metáforas para explicar cómo (y no por qué) los niños con altas capacidades no siempre son buenos alumnos https://www.byrdseed.com/three-images-to-explain-giftedness-to-parents/

Imagen editada. Ilustración original Cycology Clothing.

Adolescencia y altas capacidades

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¿Por qué tenemos tanto miedo a la adolescencia? ¿Qué solemos asociar con esta etapa que nos genera rechazo o preocupación? Convivimos con un estereotipo de adolescente que hemos construido en nuestro imaginario y con el que no es fácil relacionarse. Esperamos enfrentarnos con una persona rebelde, esquiva, poco comunicativa, malhumorada, desordenada, que evita las responsabilidades y colecciona suspensos y calcetines debajo de la cama.

Tal vez tengamos un problema de enfoque y, en vez de creer que la adolescencia es una especie de enfermedad pasajera que tiene unos síntomas muy típicos, deberíamos preguntarnos qué lleva a una persona a comportarse de esa manera. Porque la adolescencia es un momento de la vida como cualquier otro y las etiquetas siempre nos juegan malas pasadas. Y en este sentido no deberíamos perder nunca de vista que lo que tenemos delante no es un adolescente sino un ser humano, sufriente y anhelante como cualquier otro.

No vamos a desestimar los cambios físicos, hormonales, emocionales y psicológicos que tienen lugar en un rango determinado de edades, pero quizás abordar el tema con más naturalidad y sin generalizaciones ni prejuicios sea parte de la solución, si es que hace falta alguna.

Creo que si recordamos nuestra propia adolescencia o intentamos ponernos en la piel de un adolescente en este mismo momento, lo que tendremos delante es una carga de responsabilidad que excede la que existía previamente. Mientras éramos niños teníamos permiso o excusa para no hacer o no afrontar determinadas cosas, apenas tomábamos decisiones de peso y había una manera siempre a mano de conseguir atención o indulgencia. Pero entrando en esta etapa hay unas expectativas nuevas desde nuestro entorno que se suman a las internas. Esa vida adulta que se anhela y parece vendrá cargada de libertades y exenta de prohibiciones, resulta que una vez se acerca en el horizonte empieza a mostrar una cara no tan amable y deseada que es la de la responsabilidad. Y hay una sensación de que ha habido algún malentendido porque no podía ser que eso que parecía a lo lejos tan atractivo ahora que se volvía más cercano y palpable viniera con este revés. Salir de la niñez y transformarse en adulto no solamente nos permitirá conducir, beber alcohol (y Red Bull), volver a la hora que sea y tomar nuestras propias decisiones. Salir de la niñez y transformarse en adulto no será solo ganar libertades, sino que nos enfrentará a otros deberes, obligaciones y límites que ya no los aplican los padres y la familia, pero sí la sociedad, el sistema y cada ámbito en el que tengamos que interactuar. Y en este sentido creo que existe una paradoja y una contradicción frustrante en la mente del adolescente y es la lucha interna por el deseo de quedarse con las ventajas de ambas etapas, pero librándose como sea de los inconvenientes. Y la constatación de que eso no es posible de realizar lleva a sentirse de alguna manera enojado y estafado por la vida.

La madurez, un sentido más amplio de la realidad, la complejidad en el pensamiento y la necesidad de encontrar un sentido y un camino en un territorio más palpable y concreto y no ya extraído de la fantasía o el juego, puede por momentos ser abrumador. El pequeño mundo en el que se mueve el niño se expande enormemente y exige hacer elecciones y tomar decisiones que pueden parecer demasiado determinantes como para cometer un error.

Si a este panorama, ya lo suficientemente complejo, le sumamos las altas capacidades, una mayor sensibilidad, complejidad y autoexigencia, pueden hacerlo más difícil todavía. Los adolescentes de altas capacidades tienen un mayor riesgo de fracaso escolar, de depresión, de sufrir acoso, de padecer estrés y ansiedad, y de construir una identidad falsa para protegerse y sobrevivir, con el elevado coste emocional y psicológico que eso supone.

Intentando huir de etiquetas y estereotipos, porque no hay dos personas iguales ni hay una forma estándar de construir una coraza protectora, se suele hablar de dos tipos de mecanismos de protección en los adolescentes con altas capacidades. Y más que ver a cuál se acercan o si usan una mezcla de ambas máscaras, lo importante es detectar las señales y preguntarse qué está pasando y cómo podemos ayudar. Porque sean cuales sean los disfraces o los signos, muy probablemente dentro nos encontremos con un adolescente asustado, incomprendido, triste, que no confía en nadie y no se acepta a sí mismo.

Esos mecanismos que se suelen observar frecuentemente pueden ser, a grandes rasgos, la rebeldía o la timidez. Los que solían ser niños alegres, simpáticos, sociables, activos, entusiastas y participativos, pueden volverse callados, esquivos, serios, apáticos, y abarcar conductas desde desafiantes o agresivas, hasta extremadamente pasivas y desinteresadas, solitarias e introvertidas.

El primer paso para afrontar esta nueva realidad y los miedos asociados, para padres y familias que temen no estar haciéndolo bien, que fluctúan entre endurecer los límites y dudar si están generando más distancia y rechazo, que se frustran por ver delante a esos hijos que aman y que saben lo que son capaces de ser, y verlos día tras día perder el eje y volverse oscuros y apáticos, es recordar que también fuimos adolescentes, quitarles el estigma y tratarlos, ante todo, como personas a las que amamos y respetamos; no olvidarnos jamás de que son nuestros hijos y que gran parte de lo que les pasa no tiene que ver con nosotros sino con su propio proceso de maduración que no podemos cambiar ni gestionar, pero sí acompañar. Que muchas veces es preferible escuchar más y aconsejar menos. Y, sobre todo, no debemos olvidar que cuanto más se enojan, cuanto más nos ignoran, cuanto más se aíslan y cuánto más rebeldes parecen, es cuando más nos necesitan.

perfeccionismo

Perfeccionismo y altas capacidades

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Hoy empieza todo. La primera semana laboral del año tras el festivo de cierre de las vacaciones de navidad, la vuelta al colegio, a la rutina, a las extraescolares, a las obligaciones. Empieza la dieta, la agenda, el calendario, la cuesta de enero, los débitos, las páginas en blanco de los cuadernos y los retos y los planes para conseguir los propósitos de este año. Pero sobre todo empiezan: las expectativas.

Así que vamos a aprovechar este día tan peculiar para hablar de la doble cara de las expectativas y de los riesgos asociados y del estrés adicional que tienen estos días, estas fechas, estos comienzos y toda esta colección de folios y calendarios y páginas en blanco delante para las personas con altas capacidades. Y si todo el mundo sabe lo que es esa especie de sudor frío o temblor interno, esa ansiedad que aparece como una mezcla de nudo en el estómago, opresión en el pecho y dificultad para centrarse; en las personas con altas capacidades esto puede ser infinitamente peor porque no nos olvidemos que hay un enemigo al acecho que en estas situaciones parece que se hace más poderoso y maligno que nunca y se llama: perfeccionismo.

Todos sabemos muy bien lo que es el perfeccionismo. Algunos lo padecemos más, otros menos, pero todos sabemos de qué estamos hablando. Ese afán porque todo esté bajo control, en marcha, en orden, funcionando y sobre ruedas. La necesidad de que las cosas salgan bien, de estar satisfecho con el proceso, pero más que nada con el resultado y de que -para qué mentir- nos lo reconozcan, nos feliciten y nos admiren.

Pero hay que tener mucho cuidado. Porque según las características de la personalidad, del entorno, de la familia y las habilidades de gestión emocional de cada individuo, el perfeccionismo puede ser positivo o negativo. Y no solo se trata de dosis ni de intensidad, sino de ser conscientes de la existencia de una serie de indicadores que nos pueden alertar del tipo de perfeccionismo que tenemos delante.

Hay un error en el que se suele caer muy a menudo y es el de creer que el perfeccionismo es algo inevitable, característico e ingobernable en las personas con altas capacidades. Y eso no es así. Y asumirlo como un rasgo casi de la personalidad, o incluso como algo positivo aunque tenga consecuencias nefastas, puede ser un error que no nos permita encauzarlo, conducirlo o aprovechar sus ventajas, porque sí que las tiene. Y este enfoque parte del reconocimiento de que no existe el perfeccionismo a secas, sino que hay un lado saludable y otro que no lo es. Porque claro que es cierto que, si el nivel de autoexigencia y las expectativas están dentro de un rango alcanzable y realista, aunque suponga esfuerzos e impulse a afrontar constantes desafíos, puede generar satisfacción y ser un gran aliado de la automotivación y de la creatividad. Pero, cuando la presión es demasiado grande y las metas se presentan como inalcanzables, el resultado es que la frustración, el aumento de la ansiedad y la pérdida de autoestima, ilusión, confianza y motivación están aseguradas.

Y en relación con el perfeccionismo asociado a las altas capacidades es interesante analizar que las presiones del entorno, que para otro individuo pueden incidir pero no de una manera tan profunda o determinante; en las personas con altas capacidades, su mayor complejidad de razonamiento, más alto nivel de empatía y mayor sensibilidad, las consecuencias pueden ser peores, llegar más profundamente y producir comportamientos y patrones de conducta poco saludables. En este sentido, el autoritarismo o exigencia de los padres, el entorno competitivo basado en premios y castigos, minado de evaluaciones y donde el error es inaceptable y nefasto del sistema educativo, y la presión social por alcanzar determinados estándares, pueden tener una influencia mucho más grande y negativa en personas con altas capacidades, y fomentar el desarrollo de un tipo de perfeccionismo más negativo.

Hablamos de perfeccionismo saludable o positivo cuando ayuda a ser perseverante, a organizarse, a planificar, pero no pone en duda la valía o la capacidad ante los obstáculos, sino que los problemas, las limitaciones y los errores se consiguen asumir con naturalidad y sirven para aprender y ser más realistas.

Hablamos de perfeccionismo tóxico o negativo cuando las expectativas distan enormemente de la realidad, los errores y obstáculos generan ansiedad y pérdida de interés, se siente miedo al error y cuesta mucho tomar decisiones o confiar en la propia capacidad para afrontar una responsabilidad del tipo que sea. Pero, uno de los indicadores más claros de que estamos ante un tipo de perfeccionismo peligroso es la búsqueda constante de aprobación o reconocimiento ajeno, y la observación de conductas de extrema exigencia y necesidad de control sobre los demás.

Pero, descubrir que tenemos delante, o incluso sufrimos en primera persona, ciertos indicadores de perfeccionismo insano, no debe alarmarnos ni producirnos desasosiego, porque no se trata de un rasgo inamovible de la personalidad, sino que existen estrategias para superarlo y poder utilizarlo como una herramienta para el desarrollo del potencial y no como un inhibidor o un freno.

Atreverse a ver los errores como oportunidades y fuentes de aprendizaje, ser capaz de ver y valorar el propio esfuerzo y capacidad, afrontar retos y animarse a realizar actividades y tareas nuevas y desconocidas, aprender a planificar tareas, ponerse objetivos y ajustar las expectativas a la realidad; son algunas de las ideas y estrategias que pueden reconducir un perfeccionismo limitante hacia otro que ayude a desarrollar el potencial y a tener una imagen saludable de uno mismo y de todo lo que realmente se puede conseguir.

Es importante, además, no perder de vista que debemos huir de las etiquetas y que el hecho de descubrir o asumir un rasgo de perfeccionismo negativo no es ninguna tragedia ni significa que no se tengan otros hábitos o formas de gestión emocional que sean saludables. Los tipos de perfeccionismo son simples indicadores que no determinan ni encasillan ni definen un perfil, sino que simplemente pueden o no estar presentes, alternarse o convivir en una misma persona. Somos seres complejos y multifacéticos, ante todo.

Así que este año, esperamos que la colección de folios y cuadernos y páginas y agendas y calendarios en blanco, nuevos y por estrenar, no nos generen una crisis de ansiedad ni un ataque de pánico (un poco de humor nunca está de más) sino que despierten ilusión y aviven nuestro espíritu entusiasta y creativo.

navidad

Agradecer

By | Altas Capacidades, Primera Persona | No Comments

Hoy es 21 de diciembre. Hoy empiezan muchas cosas. Empieza el invierno. Empiezan las vacaciones de Navidad. Empieza la cuenta regresiva para que se acabe el año y estrenemos el calendario de 2019, con todos sus días por planificar y celebrar, por atravesar y significar.

Empiezan las vacaciones, tan deseadas como temidas, tan idealizadas como frustrantes, tan esperadas como estresantes. Quince días por delante donde pareciera estamos obligados a ser felices, generosos y a amar a toda la humanidad, cuando en realidad sabemos que tendremos que enfrentarnos a tantas situaciones que parecen idealizadas y congeladas en una postal maravillosa de la familia en torno al hogar, las botas de lana colgadas en la chimenea, el árbol atiborrado de regalos y la nieve cayendo idílicamente al otro lado del cristal mientras suenan risas y música y huele a carne asada. Parecen perfectas pero no lo son.

Como en otras ocasiones hemos hablado de la alta sensibilidad, de la angustia existencial, de profecías autocumplidas, de miedos, pensamientos arborescentes, motivación, de la envidia, del miedo, de la sensación de no encajar, de la idealización y las expectativas siempre tan lejos de la realidad, de las paradojas, de la vergüenza, de la sensación de que el mundo y la realidad se quedan pequeños; hoy de repente pareciera que todos estos temas cobran un enorme sentido y se nos ponen delante de cara a unas semanas venideras donde deberemos afrontar situaciones que pondrán a prueba toda nuestra resiliencia, tolerancia, autoconciencia, autoestima, salud emocional y empatía.

Porque claro que es verdad que merecemos estas vacaciones, que estábamos esperando poder desactivar la alarma del despertador aunque sea por unos días, que soñamos con reencontrarnos con amigos y familiares que no vemos hace tiempo, que queremos repetir el ritual de sentarnos a la mesa, esperar a las 12, abrir los regalos, emocionarnos con la ilusión inocente de los niños debatiéndose un año más entre creer y no creer, conseguir comernos las 12 uvas sin atragantarnos en el intento y en perfecta sincronía con cada campanada desmontando los peores fantasmas si contamos mal, si nos faltaba una, si nos quedan dos en la mano y ya todo el mundo está emocionado y dándose abrazos y el año recién empezó y ya arrancamos metiendo la pata. Pero también es verdad que no estamos tan felices y contentos, tan relajados y descansados como quisiéramos, como se espera. Que no tenemos tantas ganas de ver a toda la familia, que no queremos enfrentarnos a las mismas preguntas y las mismas miradas, que no queremos tantos compromisos justo en estos días que esperábamos aparcar toda obligación, que no queríamos gastar tanto, que no debíamos comer tantísimo, que no nos daban muchas ganas de negociar, que teníamos miedo de no estar a la altura, que por momentos pensábamos ¡qué bueno cuando llegue al fin el día 8! Sabíamos que iba a haber alguna silla vacía, que iba a faltar algún plato, algún abrazo, alguna mirada; que otra vez había que hacer de cuenta que teníamos todo controlado, cuando no era así, que teníamos que estrenar con ilusión una lista de propósitos cuando ya teníamos demasiada experiencia previa como para creer que esta vez los íbamos a llegar a cumplir.

Así que, expuesto todo lo anterior, no queremos desearles una feliz navidad, ni unas felices vacaciones. Ni queremos tampoco darles una lista de consejos para sobrevivir a las fiestas con dignidad. Solamente queremos que, si se sienten identificados con algo de todo lo anterior, sepan que no están solos. Y, sobre todo, que recuerden que no hace falta hacerlo bien, que no hace falta ser felices, que no hace falta que todo salga a la perfección y tengamos cada día unas ganas desbordantes de divertirnos, celebrar y estar rodeados de gente. Lo que realmente queremos es desearnos y desearles que seamos capaces de aceptar y respetar lo que sintamos y lo que necesitemos en cada momento. Que seamos valientes como para ser sinceros con nosotros mismos tanto para disfrutar como para preservarnos, tanto para festejar como para buscar momentos de calma y tranquilidad. Y por sobre todas las cosas, que seamos capaces de agradecer. De ver todo lo que tenemos. Porque no hace falta hacer ningún enorme esfuerzo. No hace falta comprar nada. No hace falta vestirse tan elegantemente. No hace falta comer como si fuera la última cena. No hace falta ser tan complaciente y agradable y tener la casa impecable y estrenar mantel. Ya tenemos tanto. Tantísimo. Quizás sea una buena idea más que listas de regalos, más que listas de la compra, más que listas de invitados, más que propósitos irrealizables para el año próximo, sentarnos en calma a escribir una lista de al menos diez cosas que agradecemos tener. Y que cuando lleguemos a la número diez nos demos cuenta de que en realidad se quedaba corta y que podían ser veinte, o incluso más. Tantas cosas que ya tenemos, que no se compran, que no se regalan, que no se piden, que no se caducan.

Así que si queremos desearles algo puede que sea eso. Que sean capaces, que seamos capaces de hacer una larga lista de todo lo que ya tenemos y no deberíamos esperar a estas fechas para ver y sentir y agradecer.

 

The Clean Cut: Regalos inesperados