Monthly Archives: marzo 2018

La mirada de ellas

Día mundial del teatro

By | Arte, Crisis Existencial, Mujer | No Comments

Hoy es el Día Mundial del Teatro y debo agradecer y, sin miedo a que me tomen por exagerada, decir que el teatro es el mejor invento de la humanidad.

El teatro nos expresa, nos conecta con nuestro cuerpo, con nuestras emociones, libera el dolor de tanto silencio y tanta represión que llevamos en el día a día, intentando encajar en un sistema absolutamente deshumanizado. El teatro alimenta el alma, puede transformar casi cualquier cosa en arte, en belleza. El dolor más hondo, la soledad más desesperada, la verdad más cruda y la pasión más intensa. El teatro da vida, cuerpo y forma al alma humana y le permite expresarse en toda su complejidad. El teatro tiene la maravillosa capacidad de transmutar una emoción, un pensamiento, una palabra, en obra de arte. Y nos enseña a abandonar el ego y sentirnos parte de un todo en sintonía, algo más grande que nos excede y es lo que somos junto con nuestros compañeros de creación y ensayo y escenario. Y nos quita el miedo a que nos vean como somos, porque sobre el escenario podemos llorar y reír y gritar y estar locos y ser tontos y ser perversos y sufrir lo indecible y gozar desmesuradamente. Todo está permitido. Estamos protegidos por el fino velo de la ficción. Y también nos quita el miedo al juicio ajeno. Porque el público no es algo abstracto y monstruoso sino simplemente un conjunto de personas, como nosotros, intentando vivir. Y desde el escenario podemos hacerles pensar, sentir, ver, y expresar todo lo que callan y guardan en su interior, y no se atreven a sentir. Podemos conectar sin límites.

Si todos tuviéramos clases de teatro en la escuela. Si un taller de teatro semanal fuera tan obligatorio y curricular como la lengua y las matemáticas. Si se recetaran las clases de teatro con tanta soltura como los antidepresivos, creo que habría menos dolor, menos mal humor, menos represión, menos maldad, menos toxicidad, menos maltrato, menos hastío, menos sinsentido, menos tristeza, menos soledad, menos crueldad, menos vacío, menos sufrimiento en este mundo.

Celebro. Agradezco. Brindo por el teatro y por toda la gente maravillosa que me permitió conocer y de la que aprendo cada día. Y por todo el camino que nos queda por recorrer.

¡Tomen clases de teatro! ¡Vayan al teatro! ¡Lean obras de teatro! ¡Anímense a despertar! A dejarse llevar por el arte más maravilloso del mundo.

Sí. Soy absurdamente subjetiva. Así se ven las cosas con los ojos del corazón.

¡Amo el teatro! Porque el teatro hizo que volviera a amar la vida.

pensamiento arborescente

Altas capacidades: Paradojas y contrastes

By | Altas Capacidades | No Comments

El exceso de inteligencia puede transformarse en un arma de doble filo ¿Cómo encauzar esas paradojas propias de las altas capacidades y disfrutar de su riqueza? Tal vez sería mejor enfocar la cuestión desde otra perspectiva, no como el filo de un arma sino como caras de una misma moneda. Mejor aún, como una maravillosa complementariedad indivisible que hay que disfrutar y aprender a encauzar.

Una mente muy inteligente puede generar ideas creativas a una velocidad superior a la propia capacidad de procesamiento del cerebro. Es fascinante y a la vez complicado. La lluvia de ideas es extremadamente rápida, rica y original, y por el mismo motivo difícil de gestionar, organizar y discriminar. La fuerza se complementa con la fragilidad.

Una mente muy inteligente a menudo funciona regida por el pensamiento arborescente. Esta manera de razonar se caracteriza por la inmensa cantidad de ramificaciones, conclusiones, relaciones e interacciones que pueden llegar a derivarse de una simple idea, un sencillo estímulo. Una primera imagen, palabra o emoción se despliega, extiende y complejiza casi hasta el infinito, generando una sobreabundancia que se puede volver inordenable. La creatividad se complementa con la complejidad.

Una mente muy inteligente es capaz de sentir las emociones de una manera inimaginablemente intensa y honda. Todas ellas. La alegría. La tristeza. El miedo. La ira. El amor. La soledad. Un pequeño estímulo puede despertar una emoción tan profunda que sea desbordante y difícil de sobrellevar. La empatía se complementa con la vulnerabilidad. La hipersensibilidad se complementa con la fuerza emocional y creativa.

Una mente inteligente no para. Tiene una actividad incansable. Una curiosidad inagotable. Una capacidad deslumbrante. Pero eso puede resultar agotador y muchas veces inoportuno, y llevar a la frustración, a la incomprensión y al aislamiento. La lucidez se complementa con la introspección.

Es muy importante, para que la inteligencia se transforme en una herramienta, en una aliada, en una llave y se encauce y exprese todo su potencial que esa persona, que va con su mente muy inteligente a todas partes, encuentre un entorno de comprensión adecuado. Un espacio de afinidad, libertad, reflexión, aceptación. Donde dejar de sentirse “demasiado” y poder afirmarse y confirmarse en su ser y como “parte de” un grupo en sintonía.

Es también importante despertar el cuerpo y conectar con el presente para alcanzar la autoaceptación y para conseguir relativizar y gestionar todo ese flujo de emociones y pensamientos y conexiones veloz, incesante e intenso. A menudo las mentes muy inteligentes tienen una incómoda sensación de estar escindidas de su cuerpo. Tienen la impresión de ser un cerebro -y no uno cualquiera sino uno excesivamente vital y curioso- metido en un envase limitante, imperfecto, que tiene demasiadas necesidades y que genera demasiadas distracciones. Y es fundamental también en ese sentido conseguir la complementariedad, la conexión, la armonía del todo.

La plenitud parte de la aceptación de quienes somos. Se trata básicamente de eso. De aceptarlo todo. De vivir completos. De sentirnos bien con nuestra naturaleza en toda su amplitud. El esfuerzo que puede llevar contrarrestar, adaptarse, intentar encajar a base de reprimir, callar, negar, censurar, intentar transformarse en algo que no somos para parecernos al resto, es inútil e innecesario.

Compartimos el artículo Las paradojas del superdotado de la periodista Ana Díaz Jiménez donde se exponen las características antes señaladas: pensamiento arborescente, hipersensibilidad emocional y actividad mental incansable. Y cómo saber utilizarlas como aliadas y no como obstáculos puede hacer que las paradojas se conviertan en paraísos.

Depresión existencial y superdotación

By | Altas Capacidades, Crisis Existencial | No Comments

¿Qué es la depresión existencial y por qué afecta en mayor medida a las personas con altas capacidades?

La muerte, la libertad, la soledad, el sentido de la existencia, el amor, la imagen de uno mismo.

Todas las personas han pensado alguna vez en estos temas, los grandes temas. Puede incluso que hayan pasado periodos de sus vidas más afectados o abarcados por alguno de ellos en particular.

¿Pero cómo sería vivir con esas preguntas presentes en nuestro pensamiento todos y cada uno de los días de nuestra vida? ¿Cómo sería convivir con esos planteamientos a diario y no poder verdaderamente compartirlos con el resto de personas a nuestro alrededor ni con la profundidad ni con la frecuencia necesarias por no enfrentarnos a su hartazgo, incomprensión, preocupación, o a ser juzgados como si tuviéramos un trastorno mental?

Ese puede ser, y es en realidad y con mucha frecuencia, el día a día de una persona con una inteligencia superior a la media. No es algo que puedan elegir. No es algo que les haga la vida más fácil, desde luego, y muchas veces comienza con un simple planteamiento, una conexión entre hechos, una situación cotidiana, una noticia, una anécdota, un recuerdo, y se va ramificando hasta transformarse en un pensamiento recurrente que se alimenta a sí mismo y desemboca en angustia, desasosiego y soledad.

¿Puede una persona ser demasiado inteligente para ser feliz? ¿Podemos atrevernos a hacer esta pregunta? Claro que sí. Tener una inteligencia superior no es precisamente una realidad con la que sea fácil lidiar. Es un maravilloso regalo en múltiples aspectos. Pero trae acarreadas también múltiples cuestiones con las que hay que aprender a convivir. Tanto si vivimos la alta capacidad en primera persona, como si se trata de personas cercanas, familiares, pareja, amigos, alumnos.

La depresión y el suicidio son temas tabú. No es fácil para nadie hablar de su depresión, o la de un ser querido. No es cómodo ni agradable compartir la frecuencia e intensidad con la que se puede llegar a sentir tanta soledad, tanta tristeza, tanto aislamiento, tanta incomprensión y una falta tan enorme de sentido como para que aparezca la idea del suicidio. Y los temas que son tabú, son frecuentemente los que más habría que tratar. “De eso no se habla” suele venir delante de temas que paradójicamente no hay mejor manera de relativizar y resolver que hablando, sacándolos fuera.

Las personas con altas capacidades, al tener una complejidad de razonamiento mayor, más facilidad para interrelacionar conceptos, más intensidad y sensibilidad emocional y un mayor sentido y conciencia de la verdad, la justicia y la existencia, llegan a tener una mirada tan abarcativa y completa, tan rica e idealista acerca de la vida, que choca estrepitosamente contra la realidad. Las expectativas para con uno mismo y para con los demás. Las ideas y las percepciones. Las construcciones mentales, se derrumban en contraste con lo que las cosas son, lejos de lo que podrían, deberían, de lo que imaginan y desearían que fueran.

Puede ser de mucha ayuda saber qué es la depresión existencial y cómo afecta en mayor medida a las personas con altas capacidades. Puede ser de mucha ayuda intentar quitar de los grandes temas, de los dolores más profundos y de los miedos más angustiantes el cartel que pone: “De eso no se habla” y cambiarlo por otro que diga: “Hablemos. Hablemos todo lo que haga falta. No estás solo.“

Compartimos un artículo de Maria Rydkvist, docente, experta en superdotación, activista en favor de la educación y los derechos del alumnado con sobredotación intelectual y creadora del blog sobre superdotación y superdotados Mom to Gifted.

La depresión existencial del adulto superdotado

mujer en el umbral

8 de Marzo

By | Crisis Existencial, Mujer | No Comments

Ojalá no hiciera falta que sea 8 de marzo.
Ojalá no hiciera falta la huelga.
Ojalá no hiciera falta una crisis existencial, ni una depresión, ni una enfermedad, ni ninguna hazaña para que las mujeres oyéramos nuestra voz, nos sintiéramos fuertes y nos atreviéramos a ser quienes de verdad somos, y no quienes nos han hecho creer que debíamos ser.

“Esta es la historia de una mujer.
Una mujer en el umbral de una puerta.
Es la historia de su vida.
Su vida compuesta por una secuencia lineal de minutos en los que nunca tiene la certeza de la distancia que la separa del umbral. Cuando llega ya es demasiado tarde para haberse preparado. Cuando llega suelta los roles. Uno a uno los deja en el suelo, agotada de cargar con su peso. Suelta a la madre, a la esposa, a la hermana, a la hija, a la trabajadora, a la vecina, a la desconocida. Y se queda con lo que ella es en realidad. Inmóvil. Sin saber cómo dar un paso y atravesar el vano, y existir del otro lado. Del otro lado donde podrá ser lo que le queda de sí. Lo que de verdad es. Lo que es esa mujer una vez que ya no necesita satisfacer más a nadie. Esa mujer a la que oye gritar y le cierra la puerta. A la que ignora cuando llora. A la que lleva irremediablemente consigo a todas partes. A la que administra cada mañana su dosis diaria de anestesia.
Cuando aparece en el umbral de la puerta no tiene verdadera conciencia de cómo llegó ahí. Pero no cabe duda de que la otra es la responsable. La que está detrás de esa concatenación de supuestas casualidades que hicieron que ocurriera otra vez.
Lo que de verdad teme es un día no poder volver a levantar los roles del suelo y volverlos a cargar y darse la vuelta y meterse otra vez para adentro como siempre. Lo que está empezando a sentir es el miedo a que la otra se adueñe de su ser y le impida discernir. Y ya no sepa si se dio la vuelta o no. Y ya no pueda decidir si tiene que entrar o salir. Y haga el ademán ciego de cargar con el lastre otra vez y los roles ya no estén en el suelo.
Tiene miedo. Miedo porque sabe que la otra es una mujer fuerte. Es visceral, egocéntrica, obstinada, soberbia. Es una mujer sensible, inestable, orgullosa, desmesurada, intensa. Tiene miedo porque la conoce muy bien y sabe que es una mujer inteligente y decidida. Y si consigue que atraviese el umbral de la puerta es muy probable que ya no sea capaz de recuperar el control.”